Cómo elegir un coche y usarlo de forma sostenible



El medio ambiente es un problema cada vez más acuciante. Por esa razón, cada vez más gobiernos y empresas se suman ala peatonalización masiva de los centros urbanos de las ciudades más importantes, al tiempo que se fomenta el uso de medios de transportes sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Dichos transportes son, entre otros, las bicicletas y y los autobuses de bajas emisiones.En algunos de los países más económicamente estables, como Estonia, el transporte público ya es gratuito; y en otros tantos, se intentan mejorar las conexiones y los horarios para crear una red sólida, eficiente y cómoda para el ciudadano. El objetivo es claro: conseguir que cada vez menos personas utilicen el coche para acudir a sus lugares de estudio, de trabajo o de ocio.

Sin embargo, los extremos no son buenos. Es cierto, hay un problema de contaminación, un exceso evidente de ruido y atascos. Sin embargo, la industria del automóvil también trabaja e investiga para que, en un futuro, quizá todavía lejano, sea posible que los transportes individuales también sean sostenibles y cuidadosos con el medio ambiente. A día de hoy, por otro lado, el transporte público no lo soluciona todo, y es complicado desplazarse a puntos lejanos de una ciudad, o estar a una hora deterninada, o llegar a lugares remotos de las afueras, sin un coche. Lo ideal es que los ciudadanos cada vez usemos con más frecuencia bicicletas y transportes públicos sostenibles, pero el coche sigue siendo un elemento imprescindible del ajetreado día a día.

Por eso, muchas personas, conscientes de ello, tienen el claro objetivo de sacarse la licencia y adquirir un coche. Hay muchas preguntas que cualquier comprador de vehículos tiene que hacerse antes de dar el paso definitivo de adquirir uno. La primera, y tal vez la más evidente, es la siguiente: ¿merece la pena? La respuesta depende de varios factores. El principal consejo que hay que dar a un potencial comprador es que, ante todo, piense en si le va a dar un uso desmedido. Si necesita utilizar el coche cada día o cada semana, está claro que la inversión será rentable. Si por el contrario ya es, en todos los aspectos, un ciudadano ejemplar que utiliza el transporte público excepto en determinadas excepciones contadas, tal vez debería preguntarse si no resulta más económico, y también más limpio para con la atmósfera, seguir utilizando metros, tranvías, autobuses o taxis.

Otra pregunta que el ciudadano ha de hacerse es esta: ¿tengo licencia? La respuesta parece excesivamente obvia, pues sin licencia, no se puede conducir. Sin embargo, la compra resulta mucho más segura cuando la persona ya tiene el carnet y ya se considera un conductor o una conductora de cierta experiencia. Por eso, lo recomendable es que la primera inversión sea siempre la de los exámenes de conducir, tanto el teórico como el práctico. Por supuesto, son caros, eso nadie lo duda, pero internet ofrece numerosos recursos de financiación muy útiles para casos como estos, entre ellos la solicitud de créditos sin nómina en WannaCash.es. No seríala primera la primera vez que una persona con excesivo entusiasmo adquiere un coche, para luego darse cuenta de que conducir no es lo suyo o, peor aún, no dispone de recursos económicos para pagar las clases.

Una vez el conductor dispone de carnet, conocimientos y experiencia en la conducción, y decidido a paliar una necesidad bastante rigurosa de conducir con bastante frecuencia, el siguiente paso es comprar. ¿Es tan fácil? En absoluto. Para empezar, es imprescindible elaborar un presupuesto en base a dos factores clave: el salario o los ahorros de los que se disponen, a ser posible una cifra del total que la persona interesada está dispuesta a pagar; y la lista de coches y de modelos que le interesan con sus precios correspondientes, previa investigación. Naturalmente, el precio fluctúa según una variable esencial: que el coche sea nuevo o de segunda mano. A los conductores novatos se les recomienda adquirir un coche de segunda mano y en buen estado que no sea muy grande. También se pueden financiar fácilmente mediante préstamos rápidos.

Por último, queda decidir el modelo. Aquí, hay que tener en cuenta, sobre todo, el terreno. Un espacio urbano de carreteras fáciles de transitar no requiere de modelos demasiado excesivos. No necesitamos un todoterreno para ir cada día a la oficina en el centro de la ciudad. Sin embargo, tal vez sí lo necesitemos si nuestro destino habitual es el campo y nuestro lugar de trabajo tiene que ver con la naturaleza. En ese caso, hay que prestar especial atención a su dureza, la resistencia de las ruedas, la tracción y la adaptabilidad.

En conclusión, elegir un coche todavía sigue siendo necesario. Sin embargo, conviene aprender a combinarlo con el transporte público ecológico. El planeta nos lo agradecerá.

 


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Publicado por el 18 Oct, 2018 | Publicar un comentario



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