Cómo gestionar los requisitos mínimos de una hipoteca




Adquirir una vivienda en propiedad es el sueño de muchos y muchas y tendría que ser, además, un derecho garantizado por ley. Por desgracia no sucede así, y la mayoría de ciudadanos y ciudadanas del país se esfuerzan más allá de sus posibilidades económicas y vitales solo para tener acceso a un alquiler. Alquilar una casa, más bien un piso, está bien cuando somos estudiantes o todavía debemos sobrevivir con un trabajo precario, que tristemente se está convirtiendo en el pan nuestro de cada dí para jóvenes y no tan jóvenes. Pero tarde o temprano tenemos que evolucionar o deberíamos poder hacerlo.

El camino hacia ese progreso personal es muy claro: tenemos que poder no solo calcular una hipoteca, sino poder llevarla a buen término. Aun así no es sencillo, ya que una hipoteca supone contraer una deuda bancaria. Además, y aunque estemos completamente seguros o seguras de que hemos encontrado el piso o la casa de nuestros sueños, y aunque sepamos que podemos permitirnos la deuda, los trámites burocráticos tampoco son nada fáciles de gestionar. Hay mucho papeleo que debemos considerar antes de dar un paso tan fundamental para nuestra vida, y por ello tenemos la obligación de dedicar un tiempo a investigar nuestra situación socioeconómica actual y la documentación necesaria según la misma. Siempre podemos solicitar asesoramiento profesional.

En definitiva, comprarnos una casa suele ser un trámite a largo plazo lleno de requisitos de presentación documental, ingresos y gastos. Veamos paso a paso algunos de estos requisitos, pero sobre todo los económicos. Para empezar, ya hemos hablado del préstamo hipotecario, concedido siempre por una entidad bancaria, es decir, normalmente la nuestra, en la que ya de por sí domiciliamos todos nuestros pagos, la recepción de la nómina de trabajo mensual, y la gestión de otros procedimientos económicos privados, como por ejemplo la solicitud y recepción de préstamos personales online rápidos de WannaCash.es. No vamos a entrar a definir al detalle esta modalidad, pero haríamos bien en tenerla en cuenta, pues toda ayuda es bienvenida aunque solo sea para reformas.

Las hipotecas, sin embargo, y como se puede deducir fácilmente a partir de lo que ya hemos comentado, no son siempre iguales. Coinciden en algunas cosas. Por ejemplo, el banco siempre exige una garantía, un aval, que puede ser la propia vivienda, propiedad automática de la entidad bancaria si incumplimos nuestras cuotas y por lo tanto el contrato hipotecario. Por otro lado, las hipotecas siempre se vinculan a cuentas corrientes en funcionamiento. De poco sirve dar el número de una cuenta vieja que no utilicemos, ya que el banco no la aceptará. Hay que tener en cuenta que el pago de cuotas es mensual y, por lo tanto, es vital ofrecer una cuenta bancaria en funcionamiento y que controlemos a diario.

Por otro lado, antes hemos hablado de requisitos. También en esto los créditos hipotecarios suelen coincidir, pero no todos exigen los mismos datos ni en número ni n grado de importancia. Podemos deducir fácilmente que hay algunos que sí, como por ejemplo el DNI o, en caso de ser un prestatario extranjero, el NIE o la tarjeta de residencia. También es importante aportar un informe de la última declaración de IVA o IGIC en caso de ser trabajador independiente, o las últimas nóminas si se tiene un trabajo fijo en una empresa, así como la última declaración de la renta o un informe de tasación del inmueble que deseamos comprar.

En cuanto a los aspectos o factores principales que diferencian a las hipotecas, se encuentran fundamentalmente tanto en el tipo de interés fijo como en el variable, siendo el primero la cuota mensual (es decir, que no varía), y el segundo un interés que va desde el período semestral o trimestral, hasta el anual. Las hipotecas pueden ceñirse al primero o al segundo y cada elección presenta una serie de ventajas o desventajas. Por ejemplo, el interés fijo es más arriesgado, pero también aporta una mayor seguridad.

No debemos cerrar esta instrucción hipotecaria sin hablar de la obligatoriedad de suscribirnos a un seguro, un requisito que muchos bancos exigen antes de conceder y tramitar la hipoteca. Por ejemplo, un seguro contra incendios, o contra otras causas problemáticas, cuyo fin es conceder una indemnización al o a los propietario(s) por los posibles daños que pueda recibir la propiedad. Así, existen los seguros de amortización y los seguros de protección de pagos.

Por último, conviene recordar que, antes de solicitar ayuda económica privada extra, que siempre es muy útil, es importante investigar las ayudas públicas ofrecidas por empresas inmobiliarias, siendo el alquiler con opción de compra el paso intermedio que ofrece mayores garantías. En conclusión, los aspirantes a propietarios de su propia casa disponen de opciones de acceso a una vivienda que, si bien no son sencillas de gestionar, sí son asequibles.


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Publicado por el 04 Dic, 2019 | Publicar un comentario



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