Conceptos básicos para mejorar tus finanzas personales y las de tu empresa



El dinero no lo es todo en la vida, pero vaya que sí ayuda a realizar los sueños y proyectos. No hay nada mejor que dedicarse al estudio o tomarse un año sabático sin que el dinero sea un problema. Te adelantamos que no necesitas ser un experto para lograrlo.

Si deseas poner orden a tu vida financiera y no sabes cómo hacerlo, acá encontrarás algunas nociones básicas y varias recomendaciones para principiantes.

Inteligencia y libertad financiera

Empecemos primero con dos conceptos que con frecuencia tienden a confundirse. En realidad es bastante sencillo de entender y de diferenciarlos entre sí ¡Vamos a ello!

Hablamos de libertad financiera cuando logras llevar el estilo de vida que quieres sin necesidad de trabajar ni depender de nadie. Eres libre financieramente cuando puedes tomar las decisiones que deseas sin pensar en el dinero y cuando administras tu tiempo para hacer lo que realmente te gusta, como por ejemplo al dedicarte a la escritura, a la pintura o a recorrer el mundo.

Por otro lado, inteligencia financiera es el conocimiento adquirido acerca de la gestión eficiente del dinero. Es realmente un proceso de aprendizaje largo que, como cualquier otro, nunca llega a completarse, pero sí puede ir acumulándose y creciendo.

Leer sobre finanzas, aprender las mejores formas de invertir el dinero o entender la dinámica del mercado son algunas de las formas para adquirirla. Así la inteligencia financiera es una de las formas más eficientes que existen para adquirir libertad financiera. 

Ingresos y gastos

Pasemos ahora a otros dos conceptos ligados a las finanzas personales.

Los ingresos son aquellas entradas de dinero que percibes. Estas entradas de dinero pueden ser periódicas, como el salario o la pensión (ingresos fijos), o extraordinarias, tales como el cobro de una herencia, un pago que te han hecho por un trabajo no habitual, así como otras formas de obtener minicréditos o dinero fácil (ingresos variables). 

Nos referimos a gastos cuando hablamos de aquellos pagos indispensables para nuestro día a día, tales como las facturas de los servicios básicos, el pago del alquiler del apartamento o el dinero destinado a nuestra alimentación. 

Otros gastos pueden ser la cena en un restaurante, una salida al cine, así como aquellos que, sin ser necesarios, realizamos con el fin de entretenernos o para darnos un gusto. También entran aquí aquellos gastos imprevistos, como una emergencia médica o la reparación de una falla mecánica del coche.

¿Cómo gestionar los ingresos y los gastos de forma eficiente?

La mejor forma de llevar las finanzas personales en este aspecto es destinar los ingresos fijos al pago de gastos indispensables como servicios básicos, alimentación y estudios. En cuanto a los ingresos variables, es aconsejable invertirlos en la adquisición de bienes, como pueden ser la inicial para un coche o un apartamento, o bien destinarlos para la compra de acciones y otros títulos que nos reporten dividendos a largo plazo. 

¿Qué son los activos y los pasivos empresariales?

Supongamos que te has dedicado a un emprendimiento y ahora deseas gestionar los recursos de una empresa. Lo primero que debes saber es la diferencia entre los activos y los pasivos. 

Un activo es el valor que representa un bien que está a nombre de la empresa. La maquinaria, una flota de camiones o el dinero disponible en la cuenta bancaria son algunos de los activos más comunes. Mientras, los pasivos son las cuentas o deudas por pagar, tales como el pago de impuestos o el pago de un préstamo que le ha concedido el banco a tu empresa. 

Tanto los activos como los pasivos conforman el patrimonio. Si quieres saber la cantidad exacta solo debes sumar los activos y el monto de los pasivos que tenga la empresa. En todo caso, puedes respirar tranquilo si tus activos superan los pasivos.

Sin embargo, si sucede lo contrario, deberás salir de las deudas para no caer en bancarrota. Los prestamos rapidos online han demostrado ser una de las alternativas más efectivas en este tipo de casos.  

¿Cuándo un activo se convierte en un pasivo?

Puede ocurrir que un activo sea realmente un pasivo cuando se necesite de una inversión que no estamos en capacidad de costear para mantenerlo. Un local o un camión son activos en sí mismos, pero si necesitan de reparaciones o no dan los resultados esperados, estos pasan a formar parte de los pasivos.

Lo aconsejable es salir de este tipo de bienes. Una opción es venderlos en la condición en que estén y que el resultante de la venta sea invertido en otros activos. Otra alternativa es  alquilarlos para que generen ganancias. 

En este sentido, es recomendable hacer un listado de los activos que tenemos, su valor y si cumplen bien la función para la que están destinados, y evaluar cuál sería la solución más conveniente para nuestra empresa. En el caso de los pasivos, es conveniente reducirlos a los estrictamente indispensables.


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Publicado por el 06 Nov, 2020 | Publicar un comentario



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