¿Cuáles son las herramientas básicas del emprendedor?



Se habla mucho de «las fases del emprendimiento» entendidas como aspectos concretos, y sobre todo cronológicos, del acto de crear una empresa. En general, son fases que se pueden reducir a tres esenciales que, además, son analogías de la propia vida humana: el nacimiento, el desarrollo y la muerte. Las tres se dan en todas las empresas, aunque en formas positivas y negativas. Por ejemplo, el desarrollo puede ser un crecimiento o una consolidación, pero también un declive; y la muerte no necesariamente implica la desaparición o la quiebra, puede referirse también a un cambio de paradigma, quizá de objetivos o de producto. Es decir, una nueva fase.

No obstante, las fases del emprendimiento, ligadas al tiempo, no son las únicas pautas rítmicas que una persona con ambiciones de gestionar su propio negocio debe de tener en cuenta. La cuestión no es solo qué o cuándo, sino también cómo, y no hay cómo sin herramientas. Es decir, las herramientas del emprendimiento. No hablamos necesariamente de objetos tangibles, productos que se puedan obtener en físico mediante transacciones comerciales con negocios afines. Una herramienta puede ser, sencillamente, la contabilidad, que se compone a su vez de recursos abstractos, como los créditos rápidos online que solicitemos en un momento dado para solventar un problema inesperado, o el ROI o retorno de la inversión cuando empecemos a generar beneficios.

Ahí estamos mencionado el primer recurso de todos, tal vez uno de los básicos, o aquel sobre el cual se asientan todos los demás. Es la herramienta financiera, es decir, el capital, el fondo o las fuentes económicas disponibles para que nuestra nueva empresa tenga posibilidades de construirse con solidez y aumentar en tamaño y clientes con el tiempo. Sin inversión no hay negocio, y sin negocio no hay emprendimiento. Por eso suele ser tan imprescindible en cualquier empresa un departamento de contabilidad o, en el caso de las pequeñas startups recién nacidas o las pymes con pocos recursos, un profesional que se encargue de gestionar con precisión todo ese corpus económico. Aunque nosotros, como creadores de la empresa, podamos hacerlo, debemos delegar.

A partir de ahí, se abre todo un abanico de recursos que no son secundarios, pues están al mismo nivel de importancia que los financieros en cuanto a usos y aplicación. Sin embargo, sí se supeditan al económico en el sentido de que obtenerlos requiere un gasto, y para ello necesitamos dinero. La segunda herramienta del emprendedor es, pues, la tecnología, y en este sentido sí hablamos de algo físico, concreto y palpable, pero también igualmente abstracto.

Así, dentro del ámbito tecnológico encontramos el hardware por un lado, el software por otro y, por supuesto, el contexto virtual, en el cual debemos tener una presencia tan fuerte y válida como en el físico si queremos ser visibles y obtener nuevos clientes. Hoy en día no existen empresas de nueva creación capaces de sobrevivir sin, al menos, un sitio web y dos perfiles, como mínimo, en las redes sociales más utilizadas por los usuarios. Este dogma es importante grabárselo a fuego en la cabeza y repetirlo como un mantra cada cierto tiempo.

Dentro del hardware encontramos el equipo informático propiamente dicho. No solo lo necesitamos para nosotros, sino también para nuestros empleados. La naturaleza de ese equipamiento depende de nuestras preferencias y de los objetivos de trabajo. Suele decirse, por ejemplo, que los ordenadores Mac son los preferidos por los diseñadores gráficos debido a su interfaz, amigable para el uso de programas de diseño de Adobe Creative Cloud y otros paquetes. En ese sentido, los Mac encajan bien en una agencia de publicidad o de diseño en general. Los PC con Windows, sin embargo, son más económicos y se adaptan bien al uso de editores de texto, así que son preferibles en el caso de redacciones de publicaciones digitales.

Si hemos puesto estos ejemplos es, precisamente, porque se entiende mejor cómo de complejo es decidir la inversión, ya sea en ahorros o en créditos online en el acto de WannaCash.es, en la herramienta tecnológica. Además, de ella deriva la tercera herramienta: el marketing, fundamentalmente digital. De nuevo, como en el caso del profesional de la contabilidad, es un aspecto empresarial demasiado delicado como para que seamos nosotros mismos, como CEO, quienes nos ocupemos de él. Nosotros controlaremos la apertura de perfiles en RRSS, el diseño y la configuración de la web, la creación del blog corporativo y las estrategias de SEO, entre otras cosas, pero será el CM, el webmaster y el copywriter quien lleve un control periódico exhaustivo de todo.

Al igual que resumimos las etapas cronológicas de una empresa en tres, también hemos hecho lo mismo con las herramientas: finanzas, tecnología y marketing. Controlando adecuadamente esas herramientas en relación con los plazos y períodos controlaremos el crecimiento de la empresa y, eventualmente, su éxito.


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Publicado por el 28 Ago, 2019 | Publicar un comentario



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