El social shopping y sus principales ventajas



Internet es una plataforma de comunicación y gestión cambiante y dinámica. El flujo de información nunca se detiene y las interacciones entre usuarios de todas partes del mundo son cientos, miles y millones. El resultado es que el universo virtual es un ente vivo que repele el estatismo y no para nunca de generar nuevas fuentes de información. Sabiendo esto, es de esperar que el marketing digital, la modalidad concreta de marketing y publicidad que actúa para llevar a cabo campañas de promoción y consolidación en internet y en los medios de comunicación y tecnológicos modernos, sea también una disciplina en constante cambio.

En realidad, todas las disciplinas incipientes atraviesan siempre un proceso de ensayo y error a la hora de establecer un corpus teórico y una praxis específica, y en ese sentido la mercadotecnia digital no es diferente. Sin embargo, las características de internet que acabamos de describir potencian y triplican el proceso en cuestión. En otras palabras, y aunque podemos a estas alturas realizar un listado de técnicas y estrategias concretas de marketing online, cada año surgen nuevas teorías, nuevos procedimientos, que en ocasiones no son sino fusiones de dos o más elementos anteriores. Ello depende, entre otras cosas, de la velocidad a la que evoluciona la tecnología digital.

El posicionamiento web o SEO, el marketing en buscadores o SEM, el email marketing o los newsletters y los blogs de contenidos son algunos ejemplos de pilares esenciales del marketing digital que difícilmente desaparecerán. Como mucho, se transformarán en otra cosa. El motivo es que el marketing llevado a cabo en internet tiene por objetivo hacer visible un negocio o una empresa en un maremágnum frenético y profundo de pequeñas, medianas y grandes marcas que luchan por crecer, competir y generar beneficios. La visibilidad en internet es entonces fundamental, lo que explica la importancia del SEO o del posicionamiento online en los distintos buscadores que emplean los usuarios, principalmente Google.

Ahora bien, el ejemplo del que vamos a hablar tras esta larga introducción, necesaria para contextualizar debidamente esta reflexión sobre la evolución constante y cambiante de los procesos de la publicidad online, es el social shopping. Antes hemos mencionado que muy a menudo aparecen nuevas estrategias y conceptos de terminología que no son sino la mezcla de dos técnicas anteriormente consolidadas, y el ejemplo es muy ilustrativo. Porque, en pocas palabras, el social shopping es la fusión de los conceptos de e-commerce social media.

Por supuesto, hay que entender a fondo estos dos términos para comprender el tercero. Un e-commerce es una tienda electrónica o virtual en la cual se pueden adquirir productos y servicios directos en función de su modelo empresarial, mientras que el social media es el conjunto de estrategias de marketing el línea encaminadas a promocionar un negocio en medios sociales e interactivos fruto de la web 2.0, como un foro o un blog, y redes sociales en general. Como tal, tanto las tiendas online como el social media se remontan a los orígenes en sí mismos de internet tal y como lo conocemos hoy en día, se encuentran en el esqueleto estructural del medio online.

Una vez explicados, y si tenemos un mínimo de intuición, podemos adivinar ya qué es el social shopping. Nada más y nada menos que un e-commerce establecido en un perfil de una red social, y no en un sitio web. El social shopping es una modalidad de marketing virtual muy empleada por aquellos empresarios y dueños de negocio que necesitan ahorrar costes, por ejemplo, en materia de contratación de expertos programadores en páginas web. Lo que hacen para ello es aprovechar la posibilidad gratuita de abrir una página en un medio social, si bien por ejemplo Facebook dispone de perfiles corporativos más elaborados.

Otra de las ventajas de establecer una tienda online en un perfil de una red social es que se aúna en un mismo espacio las características de un comercio en línea y de una comunidad virtual. Por ello, el empresario y vendedor ha de evolucionar hacia la multifaceta y convertirse también en un community manager, un animador de comunidades; para así, de ese modo, mantener siempre interesados a los usuarios y transformarlos paulatinamente en clientes. Si las interacciones son buenas, si la comunidad está firmemente integradas en los procesos de venta, el porcentaje de clientes fieles aumentará y, por extensión, también la reputación online de la marca.

Por supuesto, el social shopping exige el uso de todas las estrategias trascendentales del marketing digital, como el marketing de contenidos, el posicionamiento SEO y el estudio previo de los clientes potenciales, que entre otras cosas nos servirá para seleccionar las redes sociales más efectivas y adecuadas. En definitiva, estamos ante un modelo de negocio online con futuro debido a sus usos heterogéneos y al ahorro considerable de los costes.


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Publicado por el 22 Abr, 2019 | Publicar un comentario



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