Para la empresa familiar industrial tras el COVID19 se competirá por la calidad



Las empresas familiares del sector industrial consideran que tienen la oportunidad de posicionarse en aquellos mercados más exigentes en los que se valora más la fiabilidad y la calidad que el precio. En un encuentro online organizado por las asociaciones de empresas familiares de Navarra (ADEFAN), Euskadi (AEFAME) y Cataluña (ASCEF) los empresarios coincidieron en señalar que estas oportunidades aparecerán “siempre y cuando la industria se prepare para este nuevo escenario”.

Para el presidente de la Asociación Catalana de la Empresa Familiar (ASCEF), Amadeu Jori, «en los últimos 30 años, el sector industrial en España siempre ha sido el `patito feo´ de la economía y no se ha tenido en cuenta su valor estratégico, relegándolo por detrás del sector servicios. La actual crisis ha puesto de manifiesto lo importante que es para un país tener una industria competitiva y moderna”.

En este encuentro, que forma parte del ciclo “La empresa familiar comparte” que organizan conjuntamente 18 asociaciones territoriales de todo el país que aglutinan a 1.200 empresas, actuaron como ponentes Javier Ormazabal, presidente de Velatia; Javier Riera-Marsá, CEO de Radar Process (Grupo Coemba) y el presidente y consejero delegado de Lizarte, Óscar Huarte.

Los empresarios coincidieron en señalar que la previsión a la hora de asegurar la liquidez de la empresa, la apuesta por la internacionalización y la aplicación flexible de ERTE eran factores claves para asegurar la continuidad de la idea de negocio. “Tenemos que aprender a movernos de otra manera y conceder un nivel de autonomía altísimo a nuestra gente”, apuntó a este respecto el presidente de Velatia. Igualmente, a lo largo del debate surgió también la cuestión de las inversiones. Algo para lo que el CEO de Radar Process consideró imprescindible el plazo y la confianza, elementos que solo serán posibles cuando se disponga de una vacuna.

Sobre la situación en la que pueden quedar las cadenas de suministro mundiales, los participantes se mostraron optimistas en torno al papel que puede desempeñar la industria española. “De esta crisis saldrán muchas oportunidades y hay que estar preparados”, dijo Javier Riera-Marsá. Un argumento compartido por Javier Ormazabal para quien se va a acelerar el proceso que ya existía en torno a si resultaba idóneo la concentración de proveedores. “España tiene la ocasión de posicionar su industria en algunos campos en los que hemos venido trabajando desde hace años ya que se va a poner en valor más la fiabilidad y la calidad que el coste”, comentó.

Para Riera-Marsá, “la industria española debe apostar por la reconversión, con el fin de no tener que depender tanto del exterior en productos necesarios ante una situación similar a la que estamos sufriendo”.

Por último, preguntados sobre las políticas activas que debiera llevar a cabo la Administración española para ayudar a las empresas en su proceso de reactivación, Óscar Huarte demandó ayudas a la inversión, a las nuevas alianzas empresariales que puedan surgir o al mantenimiento o al aumento del empleo. En ese sentido, “la Administración debiera considerarnos como unos aliados necesarios que tienen el propósito de generar valor”, sentenció en referencia a la visión a largo plazo, el compromiso con los trabajadores o la solvencia que siempre ha demostrado y caracterizado a la empresa familiar.

La empresa familiar reitera su compromiso con el empleo, la sostenibilidad y el bienestar de la sociedad en esta crisis a causa del COVID-19. Ante la pandemia, la empresa familiar ha mantenido la actividad siempre que ha sido posible y aplicando las medidas de seguridad necesarias para proteger a los trabajadores; poniendo su capacidad productiva al servicio del gobierno y utilizando sus redes internacionales y capacidad logística para el transporte de materiales médicos. Las empresas familiares, además, han llevado a cabo también donaciones altruistas para intentar paliar algunas de las dificultades sobrevenidas en todo este proceso.

Las empresas familiares del conjunto del país que forman parte de las diferentes asociaciones territoriales vinculadas al Instituto de la Empresa Familiar (IEF) han expresado también su voluntad de reinventarse y adaptarse a esta nueva normalidad con el objetivo de mantener y recuperar el empleo y de seguir contribuyendo a la mejora de la situación general.

Según un informe del Banco de España publicado recientemente, y en el que las asociaciones territoriales participaron recabando la opinión de sus asociados, se señaló que el 86% de las empresas familiares manifiestan haber visto reducida su actividad y el 42% con caídas superiores al 60%. Casi un tercio de las empresas encuestadas ha manifestado que sufrirá una caída del beneficio por encima del 80%. A pesar de ello, casi la mitad de ellas ha conseguido reducir la caída del empleo por debajo del 20%.

Los empresarios familiares valoran las medidas del Gobierno como insuficientes, aunque las mejor valoradas son las facilidades para ajuste temporal de empleo, las líneas especiales de financiación (ICO), las Líneas de avales y garantías públicas y el aplazamiento de deudas tributarias.


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Publicado por el 13 May, 2020 | Publicar un comentario



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