¿En qué consiste el test de intolerancia a la lactosa?



Cada vez son más las personas interesadas en realizarse un test de intolerancia a la lactosa porque sienten que la leche o productos lácteos de otros tipos les producen molestias estomacales. ¿Es este tu caso? El problema es que el número de pruebas que se pueden realizar cada día en los hospitales son limitadas por cuestión de tiempo y de personal, y los médicos no derivan a todo el mundo a los especialistas a no ser que tengan alguna confirmación de que puede haber un problema.

En la mayoría de los casos, se les pide a los pacientes que realicen un sencillo test casero que consiste en estar sin tomar lactosa durante dos o tres semanas. Si sienten que mejoran sus síntomas y que al reintroducir la leche vuelven a empeorar, entonces estaríamos ante una sospecha de intolerancia. Pero existe una manera mucho mejor y más fácil de hacerlo, ¿cómo? Online… Test de intolerancia a la lactosa

Las confusiones son frecuentes

Los médicos afirman que las confusiones en los clientes son frecuentes. Muchos creen que sufren de intolerancia a la lactosa cuando en realidad padecen de colon irritable sin diagnosticar. Los síntomas son muy parecidos y es fácil que pueda haber una equivocación. Pero en el caso del colon irritable este reacciona ante otros alimentos y no solo ante los lácteos, lo que puede ser la pista que haga sospechar de otro tipo de problemas ajenos a la intolerancia.

Uno de los problemas que los médicos detectan con frecuencia es que hay personas que sufren una intolerancia puntual debido al uso de un medicamento, antibióticos en gran medida. Estas personas no reciben una buena información explicándoles que tal vez los daños del antibiótico en la flora intestinal puedan causar intolerancia durante un tiempo. Al ver que los lácteos les sientan mal, dejan de tomarlos pensando que sufren de intolerancia y, con el tiempo, acaban desarrollándola ya que su cuerpo deja de producir lactasa.

Por eso, el consejo de los médicos es acudir a la consulta antes de autodiagnosticarse como intolerante a la lactosa en lugar de tomar decisiones que pueden condicionar su salud digestiva a medio y a largo plazo.

En esta misma línea también denuncian las campañas publicitarias que asocian la leche sin lactosa a sentirse más ligero o incluso más delgado. Esto hace que muchas personas se pasen a la leche sin lactosa al considerarla mejor, pero este tipo de bebidas o de lácteos solo son recomendables para quienes realmente tienen una intolerancia por los motivos ya indicados anteriormente.

Tipos de pruebas para diagnosticar la intolerancia a la lactosa

En las clínicas privadas se ofrecen muchos métodos de diagnóstico diferente, como por ejemplo la prueba genética. Sin embargo, estos son los tres métodos que la comunidad médica y científica consideran más efectivos y los únicos que se realizan por la Seguridad Social:

  • El test de acidez fecal. Es la prueba que se hace con los bebés, ya que es la más sencilla de realizar con ellos. Se toman muestras de sus heces y en ellas se buscan unos ácidos determinados que son los que indican que no se está digiriendo correctamente la lactosa.

La intolerancia a la lactosa congénita es rara, pero puede darse en algunos niños que tendrán que tomar leches de fórmula específicas para evitar problemas intestinales.

  • Prueba de hidrógeno espirado. Es la prueba más habitual. Se le da al paciente una bebida con lactosa y pasados unos minutos se miden los niveles de hidrógeno que tiene en su aliento. Se van realizando mediciones diferentes según pasa el tiempo. El hidrógeno está presente en el aliento cuando no se digiere la lactosa, por lo que es una manera de saber que existe la intolerancia.

La intolerancia en adultos es relativamente frecuente, sobre todo en personas que no toman muchos lácteos y que, debido a que no necesitan la lactasa, su cuerpo deja de producirla. En ocasiones es consecuencia de algún problema temporal que acaba por volverse crónico.

  • Prueba de intolerancia a la lactosa. En este caso, la medición se realiza en sangre. El paciente bebe la bebida con lactosa y se analizan los niveles de glucosa. Si no cambian, puede ser indicativo de un problema en la digestión de la lactosa.

Esta prueba se hace con menos frecuencia porque no es tan efectiva como el test de aliento, pero en algunos hospitales se lleva a cabo cuando no es posible medir el hidrógeno por cualquier razón.

El resto de pruebas, como las de intolerancias a diversos alimentos según el grupo sanguíneo o por pruebas de ADN no tienen una base científica ni están aprobadas por las comunidades médicas, recomendando no hacerlas ya que los resultados no cuentan con el aval de las organizaciones médicas más importantes. Además, tienen un alto precio, por lo que el paciente estará perdiendo su dinero y, además, limitando su forma de comer de manera totalmente innecesaria.


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Publicado por el 21 ene, 2019 | Publicar un comentario



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