Guía para cuidar el planeta usando menos el coche



El planeta se muere. A la gente suele impresionarle que se lo digan así. ¿Cómo va a morirse? Al fin y al cabo, no notamos nada, seguimos haciendo nuestra vida normal como si nada. Pero el principal defecto del ser humano es que rara vez mira más allá de su burbuja. Se centra en los avances científicos, tecnológicos y culturales sin tener en cuenta las consecuencias; degusta platos deliciosos y compra para grandes multinacionales sin ser consciente del daño ecológico que sus industrias seguramente están causando. En el campo o en los parques, desconecta y olvida que, a nivel planetario, la flora muere y estamos asistiendo a la mayor extinción de especies de la historia, todo causado por la mano implacable de la humanidad.

No todo es malo. Según varios estudios de diversas asociaciones ecologistas, estamos asistiendo a una repoblación de árboles considerable. En otras palabras, el planeta es más verde que hace unas décadas. Esto se debe a que, durante la crisis de la deforestación de los años setenta, muchas empresas adoptaron estrictas políticas de repoblación en función de sus beneficios y el buen hacer de sus clientes. Esto es un ejemplo de cómo un cambio de mentalidad empresarial podría cambiar las cosas, pues las corporaciones son, sin duda alguna, las mayores culpables del impacto medioambiental. Culpabilizar y responsabilizar solo al individuo no sirve de nada.

Podemos repetirlo, podemos hacer lo mismo con los paneles solares, la reducción del consumo de petróleo como fuente de energía y el reciclaje de productos que rara vez se reciclan, como pilas, dispositivos electrónicos y bombillas. También podemos hacerlo mejor con os productos ecológicos, vegetarianos y veganos. Poco a poco, pero debemos hacerlo. Y, aunque es cierto que las cosas no cambiarán si no cambia el sistema, si no cae por su propio peso la base sobre la que se sustentan las grandes empresas de todo el mundo, sí que podemos comenzar a cambiar nosotros nuestros propios hábitos. ¿El primer paso? Utilizar menos el coche y más el transporte público.

No es malo adquirir un coche, sobre todo si no nos queda más remedio. Acudir a nuestro puesto de trabajo si está muy lejos de nuestra casa es esencial. De hecho, un estudio del comparador de créditos WannaCash.es deja claro que a mucha gente le gusta financiar un coche nuevo, a plazos si es necesario. Sin embargo, podemos usarlo mucho menos de lo que lo usamos. Podemos dejarlo en casa los fines de semana si podemos acudir adonde queramos acudir en transporte público. Por ejemplo, al centro de la ciudad o a casa de un amigo. Si queremos organizar un plan a horas más intempestivas, no pasa nada por utilizar el coche, pues lo usaremos poco y llevaremos a varias personas. Lo que deberíamos empezar a reducir, en definitiva, es el uso indiscriminado del coche por simple comodidad o pereza.

Ahora bien, antes hemos dicho que es injusto depositar en cada individuo el peso de la responsabilidad, y es así. Los servicios de transporte público han de ser modificados, mejorados y actualizados para ofrecer a los ciudadanos las mejores rutas posibles, con la mejor frecuencia y a los mejores precios. Las líneas nocturnas deberían estar disponibles hasta las cinco o las seis de la madrugada y conectar toda la ciudad, por ejemplo; así, tal vez incluso podamos renunciar a utilizar el coche los fines de semana por la noche. Los precios de los bonos, por otro lado, han de ser ínfimos, si no gratuitos. Se trata de intentar que el gasto en bonos sea inferior al gasto en gasolina.

No obstante, una posibilidad puntual es la de gestionarnos nosotros como buenamente podamos el precio mensual de los bonos, al menos en lo que esperamos a que mejore el servicio. Por ejemplo, en algún momento podríamos solicitar préstamos rápidos para pagar los viajes de todo un mes, al menos en esos casos en los que sabemos que vamos a necesitar usar el transporte público muy a menudo. Ahorrar también es una buena idea. Así, podremos acudir al tipo de vehículo que más satisfaga nuestras demandas con la seguridad de que hemos calculado el coste de varias semanas y lo tenemos todo bajo control. Aun así, cada vez con más frecuencia las compañías de autobuses ofrecen bonos para desempleados, para estudiantes o senior a precios económicos.

Por último, no debemos olvidar que en muchas grandes ciudades hay más opciones de transporte público. El metro es preciso, puntual y pasa con muchísima frecuencia, es la red mejor conectada con diferencia. Otras urbes disponen de un tranvía, que suele atravesar las zonas de mayor popularidad. En definitiva, tenemos donde elegir. El coche es útil, sería injusto obligarnos a eliminarlo del todo de la ecuación; pero, como el consumo de carne, podemos reducirlo. Todo sea por salvar el planeta.

 


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Publicado por el 19 Feb, 2019 | Publicar un comentario



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