La inflación afecta al ibex 35



El ahorrador asturiano sufrió en 2018 adversidades en todos los flancos: los depósitos bancarios volvieron a rendir ínfimos intereses y las pérdidas de las Bolsas y el comportamiento de los mercados de deuda pública golpearon la rentabilidad de los fondos de inversión y de pensiones. Batir a la inflación se convirtió en un imposible, salvo quizás para las élites con patrimonios altos y con acceso a cestas de activos y a asesoramiento sofisticados. Para los demás, el pasado fue con seguridad un año de pérdidas en términos reales. Una aproximación a la dimensión de esos «números rojos»: el ahorro que los hogares asturianos tienen en depósitos bancarios se devaluó en una proporción equivalente a más de 300 millones de euros.

Depósitos. Ese resultado se obtiene a partir de los siguientes datos del Banco de España: las familias asturianas tienen en torno a 18.500 millones de euros en cuentas bancarias (tres cuartas partes del conjunto de los depósitos del sector privado); de ese dinero, cerca de 4.900 millones están colocados en plazos fijos cuyo rendimiento medio bruto fue del 0,14% en 2018; el resto permanece en depósitos a la vista (cuentas de ahorro, sobre todo) con rentabilidades casi nulas (promedio del 0,03%). Considerando tales cantidades y tipos de interés, los réditos agregados habrán sido como mucho de 12 millones de euros antes de descontar las comisiones. Al mismo tiempo, el desgaste en el poder adquisitivo de esos 18.500 millones de ahorro en depósitos superó los 314 millones porque la variación media del índice de precios al consumo (IPC) fue del 1,7%.

El ahorro de los asturianos encadena así otro año de erosión por el contexto financiero de tipos de interés históricamente bajos, balsámicos para los hogares y las empresas endeudadas y penalizantes para quienes intentan sacar partido de sus reservas de renta o sujetar su valor sin asumir mucho riesgo. En ese entorno, los depósitos a plazo, el producto preferido por los ahorradores conservadores (la gran mayoría), ha desaparecido de las ofertas comerciales de la banca. «Con la estructura actual de plazos de los tipos de interés, las instituciones financieras no pueden entrar en ‘guerras del pasivo’ -la competencia por captar depósitos a plazo, muy fecunda para los hogares hasta 2013- sin poner en serias dificultades sus cuentas de resultados. Por lo tanto, la banca está pasando de llevar una política de pasivo, donde gana vía márgenes (el que pueda existir entre el interés al que retribuye el ahorro y el que cobra por prestar dinero) a una de activos fuera de balance, como los fondos de inversión, donde gana vía comisiones», explica Javier Méndez Llera, economista asturiano y secretario general del Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF).

Fondos de inversión. De modo que los escuálidos rendimientos de los depósitos y la estrategia comercial del sector financiero han propiciado en estos años un renacimiento y auge de los fondos de inversión. Entre 2012 y 2017, el dinero colocado por los hogares y las empresas asturianas en estos productos casi se duplicó (pasó de 2.525 millones a 4.932, según la patronal Inverco). Parte de los ahorradores se han adentrado así en una industria que en los años 90 del pasado siglo protagonizó otra expansión que popularizó los fondos entre la clase media. Fue un tiempo en que se llegaron a pagar réditos notables incluso en los formatos que garantizaban la integridad del capital inicial. Hoy el contexto es distinto y los fondos exentos de riesgo ofrecen por lo común ganancias minúsculas. El pasado año, el rendimiento medio a un año de los fondos garantizados fue el 0,06%. Y fue un mal ejercicio también para el resto de las modalidades. La caída de las bolsas -el Ibex 35 retrocedió el 15% en 2018- impactó en los fondos con exposición a la renta variable y los especializados en invertir en renta fija (bonos de deuda soberana y corporativa) registraron, por término medio, pérdidas generalizadas.

«Los bancos están ofreciendo los fondos de forma ‘perfilada’, en función del nivel de aversión al riesgo que tenemos, lo cual es muy adecuado», explica Méndez Llera. ¿Cuál es el perfil dominante en Asturias? Entre quienes han colocado dinero en estas instituciones de inversión colectiva son mayoría (48%) los que contratan productos considerados de riesgo medio (los llamados fondos mixtos, globales o de retorno absoluto). Quienes apuestan por fondos de riesgo bajo (garantizados, de renta fija, monetarios…) suponen el 44%. La proporción de los inversores más arriesgados, un 8% que tienen posiciones en fondos de renta variable pura, es de las más bajas de España, donde la media es del 13%.

Fondos de pensiones. Las proporciones son análogas en el caso de los planes de pensiones individuales, productos de ahorro a largo plazo con crecimientos muy modestos en Asturias a pesar de las alarmas sobre el futuro del sistema público y de las campañas comerciales desplegadas por los bancos. Con algo más de 1.500 millones de patrimonio en la región, esa categoría de planes de pensiones parece haber tocado techo en la región por razones variopintas: la limitada capacidade ahorro, el alcance de las pensiones públicas (la pensión inicial de los nuevos jubilados equivale, por término medio, a más del 75% del último salario) o los rendimientos son parcos de los planes, cuando no negativos, como ocurrió con algunas modalidades durante el pasado año.

Según información de Intranet Zenter, referidos a los primeros nueve meses de 2018, la rentabilidad media en el año de los planes de pensiones individuales fue del -0,31%. A esa altura, los únicos productos con rendimiento fueron los especializados en renta variable (inversión en bolsas). Era así antes del tramo final del año, que ahondó el declive de los mercados, con pérdidas del 9% entre septiembre y diciembre en el caso del Ibex español.

Las bolsas. ¿Qué pueden esperar de las bolsas en 2019 quienes se adentren en ellas? Responde Javier Méndez Llera: «Hay dos visiones entre los analistas. La primera es que las economías van a seguir con crecimientos desacelerados, pero en todo caso positivos, y con tipos de interés presionados al alza, pero controlados. Este sería un escenario óptimo par las bolsas. La segunda escuela incide en aspectos más negativos, incluso hablando de que se acerca una nueva recesión que se iniciaría en EE UU. ¿Con qué escenarios nos quedamos? Sólo podemos aportar que los que apuestan por el escenario benigno son clara mayoría, casi dos terceras partes en este momento?».

Resulta más fácil intuir cuál será el comportamiento de los ahorradores asturianos en el año recién iniciado: muy probablemente persistirá e incluso puede acentuarse la tendencia de muchos hogares a mantener su dinero embalsado en cuentas no remuneradas, disponible y sin exposición a los riesgos de la Bolsa o de otros mercados financieros, aunque sí a la inflación. Un alivio para ellos: los observatorios económicos predicen que el IPC subirá menos este año, en torno al 1,1%. Perderán, pero menos.


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Publicado por el 21 Ene, 2019 | Publicar un comentario



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