La universidad de Valencia desarrolla una nueva app



Conectar las zonas rurales con la vida en la ciudad para evitar el despoblamiento<a title="Tres millones en ayudas contra la despoblación llegarán a 144 pueblos" y ofrecer oportunidades de negocio a través de la tecnología. Esta es la idea de un equipo multidisciplinar de alumnos de la Escuela Politécnica de la Universidad de Valencia (UV)  junto con Anelis que participa en Vodafone Campus Lab, donde compiten veinte universidades de toda España para aportar soluciones tecnológicas a grandes retos sociales.

El equipo que desarrolla la app está formado por siete alumnos, cada uno de una titulación de la Politécnica, que han sido seleccionados por los responsables académicos por sus expedientes, sus habilidades y su actitud. Así, Mónica Ortega, que estudia el máster de Ingeniería de Telecomunicaciones; Alba González, del grado de Ingeniería Multimedia; Víctor Manuel Romero, del máster de Ingeniería de Caminos; Luis Fernando Pérez, de cuarto de Ingeniería Informática; Juan Miguel Castillo, también de Ingeniería Informática; Ignacio López, de Arquitectura; y Raúl Candela, del grado de Ingeniería Robótica se han volcado en este proyecto que les lleva varias horas semanales de trabajo y de reuniones para ir entregando partes del proyecto y ejercicios que la plataforma va demandando.

El premio consiste en 20.000 euros y tres meses de mentorización profesional para montar una empresa con el proyecto desarrollado. En breve se producirá una primera selección que dejará fuera de la competición a la mitad de los grupos participantes, pero el equipo de la UA se muestra esperanzado porque «hasta ahora nos están calificando con las mejores puntuaciones lo que vamos mandando», afirma Víctor Manuel Romero.

Su idea, a la que han bautizado «e-Rural», está bastante perfilada pero por cuestiones de confidencialidad del concurso no pueden dar detalles. Juan Miguel Castillo explica que «nuestro objetivo es unir las zonas rurales y la ciudad para que ambas partes obtengan un beneficio». «La despoblación de las zonas rurales es un problema y nos gustó la idea de aportar soluciones tecnológicas que sirvan de nexo entre campo y ciudad», apunta Mónica Ortega, que añade que «el verdadero reto es lanzar un proyecto viable que pueda ser rentable». El desarrollo técnico, que incluye tecnologías de Big Data y Blockchain, les preocupa menos. «Podemos desarrollar nueva tecnología o reutilizar adaptándola la que ya está disponible», indican.

«El problema de las zonas rurales es que están desconectadas del mundo digital, con lo cual no presentan atractivos para que la gente joven vuelva al pueblo una vez formada. Pero al mismo tiempo la gente que vive en las grandes ciudades está deseando consumir productos ecológicos o bio y a muchas personas les atrae la tranquilidad del mundo rural», señalan Alba González e Ignacio López. Éste último, futuro arquitecto, aporta su visión de «polis lógica» que genere flujos de consumo que provoque la apertura de comercios que a su vez ofrezcan servicios atractivos para evitar que los vecinos abandonen la zona.

En este sentido, la economía colaborativa abre nuevos caminos, indica Ortega.

La despoblación es una tendencia que preocupa a nivel nacional y también al Consell, que calcula que 72 poblaciones de la Comunidad Valenciana están en riesgo de desaparecer y ya ha puesto en marcha la Agenda Valenciana Antidespoblament al constatar que «en el 80% del territorio vive el 20% de la población».

El equipo tiene claro que el futuro del campo y de las zonas rurales pasa por su entrada en la era digital. «El verdadero problema es la brecha digital existente, pero yo creo que se puede ir acortando con formación y poniéndoselo fácil a los usuarios que se manejan peor con los dispositivos», reflexiona Castillo entre todo.

«Hay que pensar a lo grande y hemos puesto encima de la mesa auténticas locuras antes de decidir hacia dónde dirigirnos. No vamos a solucionar el problema del despoblamiento, pero se trata de ir aportando pequeñas soluciones que unidas a otras lleven a un cambio real que mejore la vida de las personas», añade la ingeniera de Telecomunicaciones. «La tecnología está para eso», argumenta.

Apoyo

El profesor de la Escuela Politécnica Sergio Bleda ejerce como tutor en esta aventura aunque asegura que se limita a «asesorar un poco en las ideas que se les van ocurriendo. Se lo han tomado en serio y funcionan de manera bastante autónoma». También cuentan con el apoyo del subdirector de Prácticas de la Politécnica, Javier Montoyo, y de la coordinadora de Proyectos Tecnológicos de la escuela, Carolina Pascual.

Los alumnos han escogido este reto, pero Vodafone Campus Lab ofertó también el desarrollo de tecnologías de voz para personas invidentes, nuevos servicios y experiencias para clientes de radio móvil, tecnologías válidas para estimulación en aulas de educación especial, métodos para almacenar recuerdos pensando en personas que sufren deterioro cognitivo y sus familias. Y soluciones innovadoras para mejorar la experiencia telefónica de los universitarios.

El proyecto ganador se conocerá a mediados del año que viene y recibirá un reconocimiento especial


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Publicado por el 17 ene, 2019 | Publicar un comentario



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