LAS ANTILLAS EN UN MAPA MEDIEVAL DEL AÑO 1424



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Un cartógrafo de Venecia llamado Pizzigano representó en uno de sus mapas una gran isla en medio del océano Atlántico. Esta isla contaba con unas ciudades en sus costas y se creía que era la isla a la que fueron a parar un arzobispo acompañado de seis obispos tras su huida de España por la conquista que venía de África. Cada uno de ellos fundó una ciudad y a la isla se la conocía como “la isla de las siete ciudades”El nombre que el cartógrafo veneciano utilizó para esta isla fue el de La Antilla y lo plasmó en su mapa del año 1424.El matemático florentino llamado Toscanelli también conocía esta isla y en las cartas que dirigió al canónigo de Lisboa, Fernando Martínez, en el año 1474 sitúa esta isla en la ruta hacia Cipango como un punto intermedio. Toscanelli se refería a esta isla en su carta, que también envió a Colón, de la siguiente manera:“y desde la isla Antilia que ya conocéis y nombráis Sette-Citá, hasta la famosa isla de Cipango, hay diez espacios, que hacen 2.500 millas o 225 leguas”La mención a La Antilla en medio del océano y en la ruta hacia el oeste se dio muchos años antes del viaje de Colón en 1492.

 

  • Ahora un marino profesional nos descubre la trascendencia que tuvo este mapa del año 1424 en el primer viaje de Colón. El libro LA ISLA LUCAY nos desvela muchos de los enigmas sobre la navegación que llevó a Colón hasta el Caribe.Cuando Cristóbal Colón regresa de América, tras su primer viaje, es recibido por los Reyes Católicos en la ciudad de Barcelona.El viaje de regreso ha sido muy duro. Colón ve culminada su empresa y necesita recuperarse físicamente pero, mucho más, mentalmente. Los años previos al viaje fueron tiempos de indagaciones y hallazgos sorprendentes en libros y mapas que no podía explicar a nadie y ahora, por fin, una vez confirmados sus aciertos, ya podía revelar todos sus secretos.

    Allí traba una gran amistad con un miembro de la Orden de los Jerónimos, el Padre Paner. Sus conversaciones durante la estancia de Colón en Barcelona, ponen al descubierto todo lo que ya sabía el Almirante antes de iniciar su primer viaje. Los mapas, las técnicas de navegación y lo más relevante, la posición exacta, con sus rumbos y distancias, de las tierras que se iban a descubrir.

    Cristóbal Colón fue, ante todo, un gran piloto de la marina mercante y un extraordinario cartógrafo. El libro describe con mucho detalle los grandes conocimientos náuticos de Cristóbal Colón.

    Sus descubrimientos no fueron casuales ni fruto del azar o de la temeridad. Colón era un portentoso navegante que supo ordenar el estado del arte del pilotaje y plantear con acierto una ruta hacia las nuevas tierras. Su estancia en la isla de Porto Santo le dio acceso a documentos y mapas que le ayudaron a cimentar su teoría. Su obstinación le permitió descubrir enigmas ocultos en algunos mapas antiguos. No contaba con muchos apoyos para su ruta. Tampoco podía explicar todos sus descubrimientos por temor a que se apropiasen de su ciencia. Finalmente, tras muchos años de insistencia y cuando estaba ya a punto de abandonar, consigue su anhelado encuentro con la Reina. Un encuentro tranquilo y con tiempo para poder explicarle a ella todos los detalles de lo que había descubierto. Esa mañana, el mundo cambió. La Reina, convencida, decide apoyar el descubrimiento de Colón.

    Tras ese encuentro se firman las conocidas Capitulaciones de Santa Fe, previas al viaje y que concretan los términos y condiciones de los acuerdos entre los Reyes y Colón en lo referente al descubrimiento que planteaba Colón. Sin embargo, a pesar de que el descubrimiento era todavía solo una posibilidad, las Capitulaciones, firmadas meses antes de iniciarse el primer viaje, empiezan así:

    “Las cosas suplicadas y que vuestras altezas dan y otorgan a don Cristóbal de Colón en alguna satisfacción de lo que ha descubierto en los mares océanos y del viaje que ahora con la ayuda de Dios ha de hacer….”

    “Lo que Cristóbal Colón ya ha descubierto en los mares océanos”.

    Escrito así en un documento sustancial, firmado por los Reyes y formalizado meses antes al inicio del viaje. La ruta y la posición de las tierras al oro lado del océano había sido descubierta por Colón.

    Esto es lo que nos va a contar Colón. Fue capaz de obtener esa información, interpretarla adecuadamente, ordenarla y ponerla al servicio de sus intereses. Colón elige al padre Paner, para liberar su mente y contarle todo lo que supo y como lo obtuvo. Paner y Colón pasean por la ciudad y descubren allí lugares con un gran vínculo con los descubrimientos que se habían realizado.

    Lucay es un libro que describe al Almirante en su faceta más técnica. El título de la novela procede del nombre que él mismo dio a los habitantes de la isla en la que recaló en su primer viaje. A ellos les llamó lucayos y así lo narró en su diario de navegación.

    Avistaron tierra de madrugada y escribió en el diario:

    “Amañaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela grande sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes, que llegaron a una islita de los Lucayos, que se llamaba en lengua de indios Guanahaní.”

    Pero Lucay es más que el nombre de aquella isla. Es una palabra clave en los hallazgos realizados por Colón con anterioridad a su primer viaje.

    !Felices singladuras!

    www.twitter.com/PaniaguaChacho?lang=es
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Publicado por el 02 dic, 2018 | Publicar un comentario



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