Las cremas de mayores, para las personas mayores



Muchas mujeres se preguntan si pueden intercambiar cremas o utilizar las de otras chicas como madres, amigas, hermanas, etc. Vamos a imaginar una casa en la que conviven 4 mujeres: la madre, de cincuenta y cinco años, y las hijas de treinta, veinticinco y veinte. Bien, puesto que esa repisa va a estar seguramente atestada de botes de diferentes cremas, bien distinguidas. Y muchos se van a preguntar si no valdría con un solo tarro, una misma crema para todas y cada una. La contestación es concluyentes y clara: «No».

La razón resulta muy evidente para cualquier dermatólogo: Las necesidades de la piel durante las distintas décadas de la vida van mudando debido a lo que en Dermatologíase llama cronoenvejecimiento. A los quince años, la piel tiene todos y cada uno de los volúmenes, no acostumbra a tener máculas ni arrugas de expresión. Conforme se adentra en los veinte, la piel va mudando, aparecen ciertas arruguitas de expresión que se acentúan desde los treinta. Al final de esa década puede haber pérdidas de volumen. Y cuando pasamos la frontera de los cincuenta y cinco, comienza el descolgamiento.

De este modo dicho semeja fácil meditar que, conforme los años que se tengan, se va a deber adquirir uno o bien otro producto. Sí y no. Por el hecho de que asimismo hay que tomar en consideración el estado de la piel, que cambia conforme factores como la nutrición, el nivel de hidratación, la exposición a agentes externos, de manera especial las radiaciones solares y la polución. Vamos, que es más difícil de lo que semeja. Conforme el estudio Estrategias antienvejecimiento de la piel, este «es un proceso biológico complejo influido por la combinación de factores intrínsecos (como la genética, las hormonas, el metabolismo celular y los procesos metabólicos) y extrínsecos (como la exposición crónica a la luz, la polución,las substancias químicas, las toxinas y la radiación ionizante).

También el agobio oxidativo es un factor que afecta mucho a la estructura dérmica. El día de hoy se sabe que la piel está muy relacionada con los estados de ansiedad y agobio». Se prueba en múltiples estudios efectuados por Elissa Epel, maestra del departamento de Siquiatría de la Universidad de California.

¿Qué ocurre si me pongo una crema para mayores?

«Generalmente, las cremas antiarrugas, al estar concebidas para una edad en que el nivel de grasa de la piel acostumbra a haber disminuido, tienen un porcentaje de fase grasa preciso para las pieles maduras, que es excesivo para pieles de otra edad», explica Rocamora. «Este exceso de grasa no va a ser bien absorbido por la piel y puede contribuir a la oclusión de los poros que están perjudicados por un exceso de secreción sebácea».

¿Y si las emplea la hija de veinticinco años?: «Es posible que ese exceso de fase grasa genere brillos no estéticos. Además de esto, los ingredientes que estimulan la síntesis de proteínas dérmicas —como el colágeno—, podrían generar un gasto de recursos celulares en una edad en la que no es preciso». En todo caso, gasta una crema seguramente con un costo elevado de forma inútil, en tanto que esa piel no precisa los componentes que lleva la antiarrugas.

Lo mismo ocurre con las cremas antioxidantes o regeneradoras, aunque en menor medida que con las antiarrugas. Este tipo de cremas se tienen que emplear llegadas a una edad en la que la piel ya empieza a presentar los síntomas para los cuales se utilizan este tipo de cremas.

Leandro Martínez agrega una razón más para no utilizar las cremas antienvejecimiento ya antes de tiempo: «Si el producto contiene ácido retinoico, que es un componente muy potente, posiblemente se le irrite la piel o bien aun que se la queme si la expone al sol. No obstante, si se trata de una hidratante, no hay riesgo».

Mas entonces, ¿en qué momento hay que comenzar a emplear cremas antiarrugas? El dermatólogo apunta a los treinta años. Desde los veinticinco ya se deben empezar a emplear cremas hidratantes e inclusive cremas con ingredientes antioxidantes como la vitamina C, uno de los componentes principales de la dermis, como se deduce de este estudio de dos mil quince. «Si bien depende del envejecimiento de cada piel. En ocasiones hallas mujeres de más de cuarenta años con mejor piel que otras de veinticinco», concluye, y esto es debido al cuidado que hayan tenido.

La cuestión es que la repisa del baño prosigue al máximo de productos cosméticos. Ciertos sí pueden compartirse pese a la diferencia de edad. «Madres y también hijas pueden compartir alguna mascarilla, limpiadores faciales, protectores solares e inclusive productos de maquillaje», asegura Ana Rocamora. «Puede haber casosen los que la madre tenga la piel mixta y las hijas, la piel seca y sin tendencia acneica, en los que podrían compartir una crema hidratante, mas no es lo frecuente».


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Publicado por el 05 Sep, 2017 | Publicar un comentario



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