Los pros y los contras de opositar




Presentarse a unas oposiciones de empleo público es complicado, pero ofrece muchas recompensas. La diferencia entre trabajar en el sector público y el sector privado, especialmente en la época del desempleo y el trabajo precario que nos conduce a solicitar la ayuda de prestamistas de créditos online, es muy grande.

Un trabajo público garantiza un puesto para toda la vida, unas condiciones laborales dignas establecidas por ley, un paquete de vacaciones y de paga extra indudablemente beneficioso, y en general la estabilidad económica cien por cien asegurada que hace falta para construir una vida. Opositar es, pues, una aventura muy beneficiosa.

De acuerdo con un análisis realizado por uno de los portales de internet que ofrecen servicios financieros como créditos y prestamos en minutos, el proceso de las oposiciones tiene su nivel de complejidad, en tanto que es necesario llevar a cabo una capacitación exahustiva para poder aprobar todas las pruebas que se presentan, ya sean prácticos, examenes teóricos, de conocimientos e inclusive psicológicos. Muchas veces se infravalora todo este proceso, pero la realidad es que es muy importante porque de ello depende el nivel y calidad burocrática que se dará de cara al público derechohabiente, y por supuesto esta complejidad se multiplica en grandes ciudades.

Pero también es competir contra muchas otras personas que también optan al mismo puesto, a las dulces mieles de un sueldo fijo. Todas las personas desempleadas sueñan ganar dinero a cambio de un esfuerzo ganado y bien merecido que elimine completamente de la ecuación la posibilidad de un despido. Por lo tanto, hay que estudiar o hincar codos, como suele decirse.

El tipo de examen y de trabajo extra que exige una oposición varía en función del tipo de puesto y del temario, y no es lo mismo opositar a la docencia, a Correos, a la Policía Nacional o a Bibliotecas y Archivos. Pero todos esos ámbitos laborales coinciden en una cosa: los puestos libres serán para los opositores con mejores calificaciones.

A veces, aun sacando esas buenas calificaciones, nos quedamos sin puestos porque hay demasiados demandantes de empleo público para tan pocas plazas, incluso aunque esas plazas formen parte de una bolsa de trabajo.

Pero incluso así hay recompensas, como la posibilidad de entrar por fin en el sistema y engrosar las listas de empleo para contrataciones temporales y sustituciones; algo que, por otra parte, proporciona unas prácticas remuneradas a las personas que todavía optan a una plaza fija. De nuevo, los pros superan bastante a los contras.

Afrontar el aspecto financiero y burocrático de unas oposiciones tampoco es fácil. Dependiendo de cuál sea la situación personal, es posible que tengamos que pagar para realizar el examen, y las tasas oficiales del modelo 700 de la Agencia Tributaria, creado para el pago de matrículas y oposiciones, suelen oscilar entre los 13, los 20, los 40 y los 70 euros.

Por supuesto, es posible acogerse a exenciones, y las personas en situación de desempleo o cuya renta es inferior al SMI, por ejemplo, se acogen a una reducción completa del 100%. Pero incluso en esos casos hay gastos que difícilmente podremos pasar por alto. El temario es esencial, y siempre es mejor comprarlo que acudir a bibliotecas públicas a consultarlo, pues normalmente son documentos no prestables. Además, el temario suele ir acompañado de otros dos libros: los supuestos prácticos, que engloban la parte del examen dedicada a la praxis, y las preguntas tipo test.

Si a esto añadimos una academia de oposiciones para prepararnos mejor, no cabe duda de que puede que se dé el caso de que nos veamos obligados a ahorrar o recurrir a financiación externa, ya sea en forma de préstamos rápidos de WannaCash.es o mediante formas ingeniosas de obtención económica, como un crowdfunding. De todos modos, debemos dedicar tiempo y esfuerzo a buscar academias y establecer comparativas para ahorrarnos todos los costes posibles.

Las academias online, por ejemplo, no suelen ser tan caras como las presenciales. De todas formas, una opción que sí que supone un ahorro completo es la de prescindir de una academia y estudiar de manera autónoma. Para ello podemos hacer uso de las bibliotecas, esta vez sí, como espacios de estudio, y crear nuestro propio calendario con horarios preestablecidos.

Por último, no podemos obviar la documentación, que es numerosa incluso para personas de nacionalidad española. Por lo general, y además del DNI, es importante presentar el certificado de la titulación oficial requerida en los mínimos establecidos, y que exima de responsabilidades delictivas al opositor, y uno médico que certifique un estado de salud óptimo o que no interfiera con el puesto al que se opta.

Hay otros supuestos que hay que atender en función de situaciones especiales, como la maternidad o paternidad y la discapacidad. En definitiva, el tránsito hacia la oposición es tan complicado como la oposición mima, pero merece la pena intentarlo.


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Publicado por el 23 May, 2019 | Publicar un comentario



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