¿Necesitan los edredones una etiqueta vegana?



Hay etiquetas que han entrado en el mercado hace poco tiempo y que se han convertido en algo cotidiano aunque muchas veces no sabemos qué es lo que quieren decir exactamente. Hablamos de productos ECO, productos BIO, productos vegetarianos o productos veganos pero muchas veces no conocemos las diferencias entre unos y otros.

Por ejemplo, la diferencia entre un alimento apto para vegetarianos o uno apto para veganos está en el que ninguno de los dos llevan carne, pero el primero podría llevar lácteos o incluso huevos, mientras que un producto vegano no lleva nada de origen animal.

La ropa vegana es aquella que no utiliza en su confección nada de origen animal, como por ejemplo cuero o pieles. Este tipo de moda es muy demandada por las personas con una conciencia ecologista que quieren vestirse sin usar nada que proceda de la explotación animal. ¿No sería esto lo mismo que hablar de ropa ecológica?

Posiblemente sí, solo que la etiqueta ecológica ha quedado un poco más anticuada y ahora las modas obligan a hablar de ropa vegana, la nueva moda verde. Aunque la base es la misma y los productos textiles veganos son ecológicos y están basados en materiales orgánicos, decir que son veganos abre la puerta a un mercado nuevo y los hace más atractivos de cara a los clientes.

Edredones veganos, ¿algo más que una etiqueta?

Pero, ¿pueden ser veganos los edredones de cama? A juzgar por la publicidad que se puede ver últimamente sí. Pero, ¿qué sería un edredón vegano? ¿Es algo real o es una mera etiqueta para cobrar más por lo mismo de siempre?

Podríamos decir que desde un punto de vista estricto los único edredones que no podrían llevar la etiqueta de veganos son los que tienen relleno de plumas ya que estas tienen un claro origen animal. Muchas asociaciones ecologistas denuncian el mal trato que sufren los gansos y otras aves a las que arrancan las plumas para realizar este tipo de cobertores.

Pero, ¿qué pasaría con un edredón sintético? Pues en principio cualquier edredón sintético sería vegano, ya que estos tejidos no tienen origen animal. De hecho, las botas veganas son las que se realizan con cuero sintético ya que no hay materiales naturales que puedan sustituir a la piel con la que se hace este tipo de calzado.

Pero no son estos edredones los que llevan la etiqueta de veganos, sino que para llevarla se exige que el relleno y el exterior sean de algodón y, además de algodón ecológico certificado. Es decir, se piden a mayores unos requisitos que no tienen demasiado que ver con la defensa de los animales sino en los que entran en consideración otro tipo de valores.

Alguien vegano que no quiera consumir productos de origen animal podría usar un edredón sintético y tener su conciencia totalmente tranquila. Pero si además de vegano quiere unirse a causas como la ecología o como las plantaciones sostenibles tendrá que buscar otros requisitos en la prenda.

Por supuesto, también tendrá que pagar un precio bastante alto por ella, ya que mientras que un edredón sintético puede encontrarse a precios muy competitivos, los veganos son escasos y pueden costar más del doble dependiendo del material que se haya utilizado.

Curiosamente, la seda salvaje se considera un producto apto para llevar la etiqueta de vegano aunque procede de animales, ya que se consigue de manera natural y no se maltrata a los animales para su obtención.

¿Vale la pena pagar más por estos edredones?

La respuesta hay que encontrarla en la conciencia de cada persona. ¿Realmente son mejores estos edredones desde el punto de vista de dar más calor? Lo cierto es que no. Tampoco son más transpirables si los comparamos con los edredones sintéticos de más calidad, que han conseguido resultados muy buenos.

Sin embargo, para personas con un serio problema de sudoración durante la noche, los edredones sintéticos no son los más adecuados y los rellenos de algodón o de seda pueden ser mucho más efectivos para mantenerlos secos durante el descanso. Las personas con alergias también deberían de utilizar edredones de fibras naturales como el algodón para evitar tener problemas en la piel.

Ahora bien, el hecho de que el algodón sea ecológico o no o que la seda sea salvaje o no no aporta ventajas en cuanto al descanso o las prestaciones del edredón. La diferencia está en la conciencia de cada persona y en sus ideas respecto a cómo debería de ser el mundo que los rodea.

Por tanto, para quienes quieren un edredón de fibras naturales y quieren que tenga unas características muy determinadas que se correspondan con su filosofía de vida sí valdrá la pena pagar más por estos edredones que encajan no solo con su cama o sus necesidades, sino con su forma de pensar.


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Publicado por el 21 ene, 2019 | Publicar un comentario



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