La Energía de los Volcanes



Nervis Villalobos

Domando los vientos llegaremos al futuro

El trabajo del planificador no es siempre bien entendido, según Nervis Villalobos. Continúa percibiéndose a este profesional como ese ‘bicho raro’ que se dedica a ‘hacer dibujitos’ mientras los demás trabajan. Pero la realidad es bien distinta Nervis Villalobos, Director técnico y de Operaciones en Enersia Technology & Innovation Planificar no es una tarea sencilla. Supone sacar la bola de cristal y anticipar lo que nos deparará el futuro.

Un ejercicio que requiere experiencia, gran conocimiento, clarividencia y buenas dosis de imaginación. Y si la planificación dentro de las organizaciones ya suele ser complicada per se, cuando además hay que considerar factores difícilmente predecibles como la climatología, la disponibilidad y precios de los combustibles, o las curvas de demanda energética en el largo plazo, entre otros factores, la complejidad de la tarea se multiplica exponencialmente al tener que analizar decenas o centenares de posibles escenarios. Lo expuesto es exactamente la realidad a la que nos enfrentamos los expertos en planificación energética cuando nos corresponde desarrollar un nuevo proyecto que gestione eficientemente las necesidades de consumo de una región. Como sucede con el de muchos otros especialistas, el trabajo del planificador no es siempre del todo bien entendido, incluso desde dentro del propio sector. Continúa percibiéndose a este profesional como ese bicho raro que se dedica a hacer dibujitos y croquis mientras los demás trabajan.

Pero la realidad es bien distinta; estamos ante uno de los roles más complejos y que soportan mayor responsabilidad dentro de las dificultades en el ámbito del crecimiento de la generación y distribución eléctrica. Su trabajo pasa, a menudo, inadvertido cuando la planificación está bien construida y ha conseguido tocar el futuro desde el presente. Pero curiosamente adquiere un rol protagonista cuando la planificación no ha sido del todo predictiva y se ha quedado en otro de los muchos escenarios posibles. En un sector en el que cada movimiento exige inversiones millonarias las responsabilidades se depuran al máximo. Es entendible. Pero tampoco podemos olvidar el alto grado de incertidumbre al que se enfrentan estos profesionales. El planificador ha de contemplar múltiples variables externas y escenarios distintos, todos ellos entrelazados y con mutua influencia, de manera que si cambia uno de ellos se ven alterados todos los demás. Debe, además, ser capaz de hacer todo tipo de predicciones acertadas sobre esas variables, desde la evolución de los costes del combustible, crecimiento del consumo energético, hasta posibles cambios regulatorios o disponibilidad de las fuentes de energía, entre muchos otros factores.

Las grandes empresas cada vez tienen más claro que es
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preciso encontrar un equilibrio entre el operador que construye, opera y hace que las cosas funcionen, y el planificador, que sienta las bases para que ese trabajo sea sostenible y ofrezca retorno en el medio/largo plazo. Sin explotar bien las sinergias entre planificador y ejecutor difícilmente se puede llevar a la empresa a buen puerto ¿Pero qué sucede con los políticos? ¿También ellos son conscientes de la necesidad de planificar? ¿Forma parte de sus prioridades esa mirada más allá del aquí y el ahora? Para trazar un plan completo de desarrollo del sector eléctrico se necesita realizar previamente un plan energético, crear una matriz que considere todas las energías primarias que se pueden utilizar, todas las posibles fuentes con una política de uso y de precios definida. El objetivo es construir una matriz energética global y, a partir de ahí, diseñar un plan real a 20 ó 25 años, tomando en cuenta por supuesto, el crecimiento del sector eléctrico. Sí, he dicho 20 ó 25 años, un periodo de tiempo que equivale a cinco o seis periodos de Gobierno. Y un lapso de tiempo muy alejado de los plazos con los que los Gobiernos están acostumbrados a trabajar. De todos los políticos que pasen por el Gobierno de un país a lo largo de 20 años, habrá algunos que entiendan la necesidad del plan de energía. Sin embargo, para la mayoría de ellos esa concepción a largo plazo será más una información abstracta y poco atractiva desde su punto de vista político, ya que la fuerte inversión económica que lleva aparejado este plan, no tiene retorno político dentro de su período de Gobierno, así que en la foto de inauguración o
puesta en funcionamiento de la mayoría de los proyectos, inevitablemente será otro el dirigente que salga, bien sea del mismo partido político o de otro. Educación, sanidad, infraestructuras…; las grandes cuestiones que realmente cambian a una nación y la sitúan a la cabeza o a la cola del mundo, exigen proyectos de largo recorrido, mirar más allá de los raquíticos cuatro, cinco o seis años de un mandato electoral. No es nada fácil que un gobierno dé continuidad e invierta recursos en proyectos que creó el partido de la oposición. El largo plazo en el entorno de la planificación energética son dos décadas, y en el entorno político son, a lo sumo, cuatro años. No obstante es vital que esta distinta velocidad acabe convergiendo en algún momento. De ello depende el crecimiento de un país, el desarrollo de su industria y del tejido empresarial e incluso la calidad de vida de la gente que lo habita. No sé muy bien que sucederá en el ámbito sanitario o educativo, pero en el energético, para el que llevo trabajando desde hace muchos años, considero que es preciso que los Gobiernos entiendan y den continuidad a los planes de medio y largo plazo, así como también que intervengan las empresas del sector para que un plan de energía prospere. Ellas, y los acuerdos que los gobiernos cierren con ellas, pueden ser el garante que necesitamos para que la planificación se concrete y se lleve a buen término. De la colaboración entre entes públicos y privados puede surgir esa sinergia que se necesita. La que va a asegurar la eficiencia económica, seguridad de suministro y sostenibilidad medioambiental que todo plan de energía persigue.


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Publicado por el 07 Jun, 2017 | 1 Comentario



1 comentario

  1. Vega Gonzalez dice:

    Gran reflexion de nuestro futuro y del futuro de nuestro planeta, Nervis Villalobos

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