Novelas españolas destacan en la entrega del IV premio Alféizar



 

Novelas españolas destacan en la entrega del IV premio Alféizar

En medio de una amplia participación internacional, se llevó a cabo el IV Premio Alféizar de la novela con una difícil selección en la que participaron escritores noveles, resultaron ganadoras dos obras de autoras españolas

Valencia. Marzo 2019. Recientemente se llevó a cabo el IV Premio Alféizar de la novela, un concurso abierto a todos los géneros de ficción de la literatura, en el que participaron más de trescientos autores noveles y afianzados de 18 países tales como España, México, Colombia, Argentina, Estados Unidos, Francia, Alemania o Inglaterra.

La cantidad y calidad de las novelas participantes derivó en un complicado proceso de selección de los ganadores que culminó hace pocos días y arrojó como ganadora la obra “Memorias de la cautiva” de Carmen Hernández Montalbán y como finalista “Piel de Cebolla” de Nieves Rodríguez Rivera, ambas autoras españolas.

Las novelas ganadoras

Memorias de la cautiva es una novela histórica cuya sinopsis comienza relatando que Ana de Arce llega a Guadix para la lectura del testamento de su padrino, el dramaturgo y poeta accitano del siglo de Oro, don Antonio Mira de Mescua, quien es un autor poco conocido a pesar de su gran producción literaria y cuya biografía está plagada de intrigas que se reflejan en los relatos de las memorias de su supuesta madre y en las vivencias de algunos personajes cercanos a la vida del dramaturgo.

Su autora, Carmen Hernández Montalbán, es licenciada en Documentación y Diplomada en Biblioteconomía por la Universidad de Granada y tiene una amplia producción literaria como colaboradora en distintas revistas y periódicos, coautora de libros de relatos y colaboradora en publicaciones colectivas. Además, ha sido seleccionada en el I Premio internacional de narrativa femenina Bovarismos 2014 y actualmente preside la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Arte “La Oruga azul”.

Por su parte, la novela finalista Piel de Cebolla nos habla de la difícil relación de la protagonista con su madre. Las personalidades de ambas han chocado siempre y se terminan enfrascando en una “pacífica guerra fría”, hasta que se descubre que la madre va a morir y en sus últimos años deja al descubierto una mujer vulnerable, pero no derrotada en su crítica contra todo y todos. “¿Por qué se había comportado siempre de manera inflexible y distante con sus hijos?” Es solo una de las preguntas cuyas respuestas trataremos de descubrir a través de las páginas de esta maravillosa novela.

Nieves Rodríguez Rivera, su autora comenzó sus estudios de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, pero los abandona para viajar por el mundo y vivir en distintas ciudades europeas, donde encuentra parte de las vivencias que refleja en sus narraciones. Posteriormente finaliza sus estudios de Filología hispánica en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Fue ganadora del Concurso ENMA (Espacio Mujer Madrid) de la Fundación José María de Llanos con el poema “Una mujer sola” 2018. Actualmente es funcionaria de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias y trabaja como profesora de lengua castellana y literatura.

Los dos libros ganadores ahora están disponibles en Amazon, en la web de Ediciones Alféizar y las librerías de toda España.

Cada año crece el número de concursantes de distintos países, así como la calidad de las obras participantes en los premios Alféizar de novela que, a pesar de su corta trayectoria, ya se ha convertido en una referencia literaria para la mayoría de los autores hispanos.

Las dos obras ganadoras de esta cuarta edición del galardón, además de ganar el reconocimiento en el mundo literario, serán editadas y publicadas en ediciones especiales.

Para más información se puede visitar la página web de Ediciones Alfeizar, seguirles en Instagram o Facebook, o contactarles a través del correo info@edicionesalfeizar.com.

Memorias de la Cautiva – Premio Alféizar de Novela 2019

Sinopsis:

Ana de Arce llega a Guadix tras recibir una carta en la que se la emplaza a la lectura del testamento de su padrino, el dramaturgo y poeta accitano del Siglo de Oro que fuera Arcediano de la catedral, don Antonio Mira de Amescua. El escribano, don Pablo de Hinojosa, le hace entrega de un cofre que contiene dos curiosos documentos pertenecientes al escritor: La carta de liberación de una esclava morisca y un memorial redactado por la misma. Durante su estancia en Guadix, la muchacha irá descubriendo aspectos de la vida del poeta que desconocía y que resultan de gran trascendencia para ella.

Mira de Amescua es una figura poco conocida de la literatura española, a pesar de su gran producción literaria. Fue hijo de don Melchor de Mescua y Mira y doña Beatriz de Torres, descendientes de hidalgos asentados en Guadix y Berja tras la reconquista, ambos mozos solteros, según atestiguan las pruebas de limpieza de sangre para sus Canonjías en Granada y Guadix. El halo de misterio que rodea la figura materna, así como el vacío documental relativo a doña Beatriz son los elementos que inspiran esta novela, en la que se mezclan historia y ficción, tanto en los personajes como en los acontecimientos que conforman la trama.

 

Piel de Cebolla – Finalista Premio Alféizar de Novela 2019

Sinopsis:

La  relación con mi madre nunca había sido buena. Éramos dos mundos opuestos e irreconciliables.  Toda mi vida había sido una lucha constante contra su autoridad. Mi madre había sido una mujer educada en las más estrictas normas y costumbres; mientras que yo siempre fui una rebelde contestataria que me había dejado la piel en luchar contra ellas. Sin embargo, con los años habíamos aprendido a mantener una pacífica guerra fría.

Todo cambió después de mi última visita, cuando descubrí que aquel iba a ser su último cumpleaños. Creo que fue entonces cuando vi  por primera vez a la persona que era mi madre. Comprendí que la mujer inflexible y autoritaria  se iba a morir. En los últimos años de su vida se había ido deshaciendo de todas sus capas de cebolla, para dejar ante mí a una mujer vulnerable que había sido vencida por la vida, pero no derrotada en su rebeldía y crítica brutal contra todo y todos. ¿Por qué se había comportado siempre de manera inflexible y distante con sus hijos? ¿De qué manera las circunstancias, el paisaje, conforman nuestra personalidad?  ¿Qué terrible herencia nos deja una mujer insatisfecha con la vida que le tocó vivir? Entonces decidí escribir sobre ella: mi madre nunca quiso hablar del pasado, no quería recordar la historia.

“Solo yo sé lo que he vivido”, decía con jactancia y desprecio, con el orgullo de quienes sobreviven a las adversidades y se hacen más fuertes; de esta forma sentenciaba toda posibilidad de conocimiento. Nadie más que ella conocía lo que había vivido.

Ni siquiera yo, su hija.

¿Por qué se  había comportado siempre de manera inflexible y distante con sus hijos? ¿De qué manera las circunstancias, el paisaje, conforman nuestra personalidad?  ¿Qué terrible herencia nos deja una mujer insatisfecha con la vida que le tocó vivir? Nos parecíamos más de lo que estaba dispuesta a admitir. Su fin se acercaba y mi madre había sido una desconocida para mí,  acaso como los son todas las madres para sus hijas.


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Publicado por el 15 Mar, 2019 | Publicar un comentario



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