Obra social en ruinas



Se conocen como las casas de los maestros y son construcciones de baja calidad de los años sesenta que forman parte del patrimonio inmueble del Ayuntamiento. Están en la calle Pérez Galdós y Balmes de San Vicente del Raspeig y actualmente el Ayuntamiento las tiene cedidas a diferentes asociaciones donde tienen su sede. Pero estas viviendas reconvertidas en oficinas son una verdadera ruina. Techos que se desconchan, un aseo precintado por peligro de que se venga abajo, escaleras rotas y un largo etcétera de deficiencias que comienzan por el propio entorno que rezuma humedad.

La concejala de Urbanismo, Mariló Jordá, confía que la nueva Casa de Asociaciones que se está remodelando en la calle El Sol permita que las entidades de San Vicente tengan un lugar digno donde instalarse. Y a la vez, cree que estas viviendas pueden tener una segunda vida. La edil va a encargar un estudio de evaluación ambiental y del estado actual de esas viviendas para ver la posibilidad de que invirtiendo en su rehabilitación «y eso depende de las posibilidades presupuestarias» se conviertan en casas sociales, tras el fracaso del intento de compra de viviendas a particulares que ha resultado con una única casa.

El Ayuntamiento tiene cedido el uso de las casas de Pérez Galdós a la Unión de Radioaficionados, a la Asociación de Minerología y en la segunda planta comparten piso Dajla y Amigos de Rusadir. Traspasar el portal es retrotraerse décadas atrás. La portería ya da idea de lo que se va a encontrar dentro. Iluminación antigua y escasa, escalones rotos, manchas en las paredes y estancias muy pequeñas y que no han visto nunca una reforma. Las casas no tienen agua ni se puede utilizar el aseo. En Balmes se encuentran la Asociación de comerciantes y la Asociación de mujeres San Vicente Ferrer.

Un lugar para todas

Actualmente está en plena remodelación el edificio de la calle El Sol que se va a convertir en Casa de Asociaciones, aunque el espacio es muy reducido y el Ayuntamiento baraja la necesidad de ofrecer las estancias por días para dar servicio al mayor número de entidades. San Vicente tiene registradas 279 asociaciones según explica el flamante concejal socialista Manuel Martínez, responsable del futuro de este edificio como edil de Participación. Martínez explica que ahora mismo está redactando un reglamento de funcionamiento y organización para este inmueble que una vez culminada las obras estará disponible para las entidades que lo soliciten.

El edificio tiene cuatro plantas, la baja tiene una sala de usos múltiples; la segunda seis despachos y una sala de reuniones; la tercera cuatro despachos y una sala de reuniones más grande; en la cuarta planta concebida como sala de coworking se plantea crear una sala de estudio 24 horas, una solicitud que ya ha hecho Juventud. Según explica el concejal, Javier Martínez, existe la necesidad de que haya un espacio para que los jóvenes puedan estudiar de noche, y este edificio inteligente que contará con apertura automática a través de claves para las entidades permitirá hacerlo. Aunque todo está aún por decidir. Incluso el futuro de entidades que tienen necesidades especiales como las entidades musicales o las de teatro que requieren más espacio.

La obra de la Casa de Asociaciones con un presupuesto de 420.000 euros se ha incrementado en 30.000 más para incorporar trabajos no previstos y en abril  La empresa de techos Ironlux.es  aprobó una ampliación de plazo que expiraba el próximo martes 22 de mayo, aunque Urbanismo ya advierte de que la obra va a finalizar a mediados de junio.

El sur del término municipal cuenta ya con una zona de prohibición de edificación residencial con suelo no urbanizable de protección (hasta los 500 metros desde la ribera del mar) y el suelo no urbanizable de refuerzo con algunos usos autorizados como camping, hoteles de baja ocupación o áreas deportivas (de 500 hasta 1.000 metros). Algo que incluye Ferrís -Alto y Bajo hasta la nacional 332-, buena parte de la actual finca agrícola en cultivo de cítricos de La Ceñuela, prolongándose hasta la laguna de Torrevieja la desalinizadora y el linde con la depuradora. En total más de un millón cien mil metros cuadrados, la mayor parte en manos privadas. Dentro del ámbito se incluyen la planta desalinizadora -que no aparece indicada en los mapas del Pativel.

El convenio

El objetivo de esta protección es conservar el corredor verde sin edificación que todavía queda en esta zona entre el parque natural de la laguna de Torrevieja y el palmeral y la cala de Ferrís con el mar. Las alegaciones en contra de la protección indicaban que no se daba una continuidad ecológica entre la laguna de Torrevieja y el mar, porque toda la franja a protegida está atravesada por la Nacional -332, uno de los viales con mayor tráfico de la Comunidad y que además debe duplicarse.

La Generalitat responde que se trata de una continuidad visual y paisajística, que reduce el nivel de suelo «sellado» en la costa y permite el tránsito y sistemas de movilidad sostenible y evitando conurbaniciones. «Todo ello en un entorno fuertemente urbanizado como es el caso de Torrevieja».


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Publicado por el 16 may, 2018 | Publicar un comentario



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