Posibles complicaciones de la mastectomia



Como parte del tratamiento del cáncer de mama, la mastectomía es una de las cirugías más comunes que se realizan, sin embargo, tiene algunas complicaciones que pueden prevenirse y tratarse a tiempo.

Según datos de la Secretaria de Salud, cada año en México se diagnostican alrededor de 23 mil casos nuevos de cáncer de seno. Este se origina, cuando las células de la mama comienzan a proliferar de forma descontrolada, dichas células comúnmente originan un tumor, que suele ser clasificado como benigno cuando no se propaga fuera del seno y no pone en riesgo la vida del paciente, o maligno si las células crecen invadiendo el tejido circundante, pudiendo llegar a la sangre o al sistema linfático y de ahí a cualquier parte del cuerpo.

El sistema linfático es como una red que viaja por todo el cuerpo, transporta el líquido linfático o linfa, que es un líquido que se encarga de recoger los desechos celulares, además contiene células del sistema inmunitario, desemboca en los ganglios linfáticos que son una especie de filtro que limpian la linfa antes de regresar al torrente sanguíneo.

Existen diversas formas de tratar el cáncer de mama dependiendo de su etapa, evolución y características, usted deberá estar perfectamente informado sobre qué es la quimioterapia, terapia hormonal y terapia dirigida, qué es la radioterapia para cáncer y la mastectomía, los primeros tres son parte de los tratamientos sistémicos mayormente empleados

Los procedimientos locales como la radioterapia y la mastectomía han tenido gran aceptación, siendo esta última en combinación con algún otro tratamiento uno de los principales y más efectivos tratamientos para este tipo de cáncer, esta cirugía ha evolucionado a formas más conservadoras y menos invasivas, sin embargo en el periodo de recuperación existen complicaciones secundarias muy comunes y una de ellas es el linfedema.

¿Qué es el linfedema postmastectomía?

Es un tipo de inflamación que aparece en el brazo del lado en el que se he realizado la intervención quirúrgica, se debe a  una acumulación anormal de líquido en los tejidos blandos, producida por una obstrucción en el sistema linfático, depende también de la extensión de la disección ganglionar axilar. Cuando  no es tratado de forma adecuada puede ocasionar deformidades en el miembro afectado, así como pérdida de movilidad, exceso de tejido fibroso, desarrollo de bacterias y hongos que afecta considerablemente la calidad de vida de las pacientes.

¿Cómo tratarlo?

El principal tratamiento para el linfedema es la fisioterapia, debe realizarse una intervención temprana, conservadora y a largo plazo para evitar recaídas o futuras complicaciones, el tratamiento debe ir dirigido a reducir la inflamación, restablecer la función del miembro afectado, y restaurar el equilibrio del sistema linfático. Todo esto se logra por medio de técnicas de drenaje linfático, vendajes compresivos, movilizaciones, reducción de fibrosis y tejido cicatricial, estiramientos y ejercicios de fortalecimiento muscular con resistencia progresiva, para recuperar la movilidad en el menor tiempo posible después de la intervención quirúrgica, una evaluación de la biomecánica del paciente para corregir posturas antiálgicas que se adoptan después de una cirugía y lograr una adecuada distribución de cargas. Otras medidas que pueden ayudar son:

  • Elevar el brazo el mayor tiempo posible
  • Evitar carga excesiva o sobreesfuerzo en el miembro afectado
  • No utilizar prendas u objetos que aprieten en todo el miembro
  • Alimentación adecuada (consumir menos sodio)
  • Mantener una higiene adecuada de la piel

Es muy importarte realizar una rehabilitación adecuada después de una intervención quirúrgica de esta índole, para evitar y prevenir posibles complicaciones, logrando así restaurar tu calidad de vida lo más pronto posible.

Tras una cirugía de cáncer de mama o de aparato reproductor, es aconsejable realizar sesiones de drenaje linfático manual y tratamiento de las cicatrices quirúrgicas. Estas técnicas se emplean con el objetivo de abrir nuevas vías de drenaje y favorecer la circulación linfática que puede verse afectada por la extirpación de ganglios. El linfedema no siempre aparece de forma precoz tras la cirugía, en muchos casos pueden pasar 3-4 años. El tratamiento propuesto se debe realizar una vez extirpado todo el tumor y siempre con previa autorización del oncólogo.

Una vez diagnosticado el linfedema, debemos realizar un tratamiento precoz del mismo: este tratamiento consiste en 2 fases: en la primera fase, denominada “fase de ataque”, cobra especial importancia el drenaje linfático manual y el vendaje multicapa realizado a diario. Suele durar en torno a las 3 semanas, pero puede variar dependiendo de la evolución. La segunda fase se denomina “fase de mantenimiento”: se pasa a esta fase una vez que el linfedema haya quedado reducido al máximo y en ella se sustituye el vendaje multicapa por un manguito de compresión hecho a medida en una ortopedia. En esta segunda fase la periodicidad de las sesiones varía, ya no será necesario realizarlas de forma diaria si no que poco a poco se irán distanciando, hasta realizarlas con una periodicidad de una vez al mes. Este mantenimiento mensual se aconseja realizarlo de por vida (teniendo en cuenta que el linfedema es una patología crónica) pudiendo aumentar la distancia entre las sesiones en aquellas épocas del año que se conserve mejor (normalmente meses de invierno) y por el contrario disminuir la distancia entre sesiones en los meses de más calor.

Realizar un programa específico de ejercicios en agua favorece la consistencia del edema. Esto se debe a la presión hidrostática ejercida por el agua sobre el miembro afecto, que favorece la evacuación linfática.

Se aconseja evitar la exposición del linfedema a frío/calor extremosque podrían empeorar la situación.

Es importante protegerse el linfedema si estamos con animales o si hacemos labores del campo, ya que los arañazos y/o pinchazos pueden causar un empeoramiento del mismo. Del mismo modo, es importante evitar analíticas, vacunas y/o toma de la tensión arterial en el brazo afecto.

Evitar hacer sobre esfuerzos con el miembro afectado. En el caso del miembro superior evitar cargar pesos, deportes de raqueta y/o remo…

Evitar el uso de prendas de vestir y/o accesorios (anillos, pulseras, relojes…) que compriman en exceso el miembro afectado.

En el caso de notar calor, rubor y/o dolor en el linfedema, es importante acudir a urgencias porque se puede tratar de una infección del mismo. Hay que tener en cuenta que el linfedema como tal es indoloro.

 


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Publicado por el 28 Mar, 2017 | Publicar un comentario



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