Que significa conectarse en un mundo digital.



«Conectarse», un verbo que, en principio, es más antiguo que el tiempo. Desde tiempos inmemoriales, quizá desde tiempos medievales incluso, el concepto en sí ha existido, aunque tal vez se utilizaran palabras más arcaicas para definirlo. En el Imperio Romano, por ejemplo, se conectaban calzadas, y de ahí surgió la famosa expresión «todos los caminos conducen a Roma». Más tarde, empezaron a conectarse otras cosas, como redes de servicio postal, ejércitos, carromatos y, en pleno siglo XIX, la red eléctrica, que sustituiría para siempre el rudimentario sistema de iluminación mediante velas, fuego y paneles solares. Ingeniosos pero, hasta cierto punto, obsoletos.

Sin embargo, no cabe duda de que, a partir de finales del siglo XIX debido a la Revolución Industrial, a lo largo del siglo XX y, sobre todo, a partir del siglo XXI, el concepto de «conectar» ha cambiado radicalmente. El desarrollo de la tecnología digital tiene sus orígenes en las primeras TICs o tecnologías de la información y de la comunicación. El mundo se maravilló cuando apareció la radio por primera vez, capaz de transmitirnos noticias de acontecimientos que sucedían a lo largo de todo el mundo. Después, surgió la televisión, que convirtió en imágenes, primero en blanco y negro y después a color, todo aquello que sucedía en lugares recónditos del mundo en los que no podíamos estar.

Pero, sin duda, el cambio más significativo del verbo «conectar» llegó a finales de los años 90 y a principios de los 2000. Internet fue y sigue siendo el medio de comunicación más revolucionario de todos. Ahora, no solo podíamos escuchar y presenciar noticias en formato audiovisual de manera inmediata, sino que también podíamos establecer contacto con personas a miles de kilómetros de distancia de donde nos encontramos. Con el tiempo, esta facilidad para derrumbar las fronteras de manera inmediata ha hecho que muchos negocios tengan su reflejo en internet; desde una web para comprar ropa de segunda mano, hasta un servicio de créditos rápidos online.

Evidentemente, el surgimiento de este sistema de comunicación sin precedentes fue el origen de los chats y es, en última instancia, la base sobre la que se sustentan los servicios de mensajería de la actualidad. Sin embargo, dichos servicios de mensajería no tendrían tanto éxito si a la revolución de internet no se le hubiera sumado otra igual de importante: la de la telefonía móvil. Al principio, tener un teléfono móvil proporcionaba la increíble ventaja de poder telefonear a cualquier persona en la calle sin tener que localizar una cabina telefónica y gastarse unos céntimos. Ahora, a través del móvil podemos chatear, buscar información en Wikipedia, solicitar un préstamo personal o mandar nuestro currículum a una oferta de empleo. En resumen, lo que queramos.

El formato físico, en otras palabras, ha evolucionado para correr no delante ni detrás de la evolución de internet, sino a su lado. Con el paso del tiempo, y en apenas veinte años, la velocidad en internet se ha cuadruplicado e incluso quintuplicado, y la facilidad para hacer videollamadas o disfrutar de televisión y de contenidos online hoy por hoy nos parece algo cotidiano, aunque en teoría hace menos de diez años que disfrutamos de esta ventaja. Por eso, ya no nos basta con un ordenador de sobremesa, pues el futuro consiste en poder estar «conectados» en cualquier lugar y en cualquier momento. Así, los ordenadores de mesa han dado paso a los portátiles, y los teléfonos tienen una hermana mayor: la tableta, ideal para consumir series y películas, o ver fotografías.

¿Qué nos deparará el futuro? ¿Cómo se adaptará, y readaptará, el concepto de «conectarse»? Las personas más imaginativas fantasean con un universo de ciencia ficción en la que el formato digital se coma completamente al formato físico que necesita para subsistir. Quién sabe, quizá dentro de treinta años, o menos, solo necesitemos un implante ocular para abrir el WhatsApp, ver lo último en Netflix o pedir uno de los préstamos personales que se pueden solicitar en WannaCash.es. Sin embargo, todo eso pertenece todavía al terreno de la imaginación. No obstante, no debemos subestimar la ficción, pues ella nos lleva a reflexionar sobre las posibilidades reales de desarrollar una nueva tecnología, de desarrollarla, quizá de implementarla en una sociedad específica.

Mientras tanto, todos nosotros tenemos a nuestra disposición un mundo informatizado, global y, por supuesto, digital. Un mundo «conectado», volviendo de nuevo a la palabra en cuestión. En la actualidad, por tanto, se ha convertido en un término especialmente metafórico para nosotros, pues con él expresamos el hecho de que, aun sin haber viajado en nuestra vida o sin salir de casa, tenemos el mundo a nuestra disposición. Lo único que tenemos que hacer para disfrutar de él y conocer a gente maravillosa de otros países del mundo, es disponer de una pantalla y de un teclado, analógico o táctil. Ciencia ficción es esto.

 


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Publicado por el 16 Ago, 2018 | Publicar un comentario



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