Una tarta o un pan



Acabo de regresar de la semana más breve, pero la más deliciosamente placentera, en el campo francés, y me da ganas de pasar largos días de verano, de agradables paseos nocturnos por senderos tranquilos y de frutas de verano jugosas y ligeramente perfumadas. Sin embargo, por el momento, estoy contento de envolverme cálidamente, preparar todas las sopas saludables que anhelaba comer en verano y tal vez consolarme con una porción de esta tarta de crema de cuajada de limón, llena de fresas que insinúan días más cálidos. .

 

 

Aunque aún no es verano aquí, a la primera señal de fresas, empiezo a pensar en formas interesantes de usarlas, aparte de nuestro ritual matutino habitual de yogur, fresas y miel. Tenía 2 tarrinas de crema en el refrigerador destinadas a helados y un tarro de cuajada de limón casera. Me hizo pensar en el pastel de bodas de Meghan Markle, que imaginé probado tan sublime como parecía. Lástima que no estaba en la lista de invitados. Me habría ido. Decidí hacer mi propia versión, menos el jarabe de flor de saúco y usar limones normales, por desgracia.
El pastel no es tan grande como para necesitar una ocasión especial para hacerlo. Y con un glaseado de crema batida sin sentido, se inclina hacia la cocción sin esfuerzo que es perfecto para el té de la tarde. Añadí harina de almendra y ralladura de limón a la mezcla para darle sabor y mantener la miga húmeda y tierna. Su sabor mantecoso y rico se equilibra con la acidez de la cuajada y la crema suave y acolchada. Aunque nuestras fresas no tienen un máximo de sabor, la combinación de rojo y blanco es impresionantemente dramática y aún completamente deliciosa. No hay que avergonzarse de querer quedarse con este pastel, pero les diré esto, el pastel siempre sabe mejor cuando se comparte con amigos.

 

 

Tarta de crema de cuajada de limón
Para 6 – 8

125 g de mantequilla

160g (3/4 taza) de azúcar de echador

5ml (1 cucharadita) de extracto de vainilla

2 huevos

Ralladura de 1 limón

200g (1 1/3 taza) de harina de levante

50 g (1/2 taza) de harina de almendras

una pizca de sal

80ml (1/3 taza) de leche entera

Crema de vainilla batida
250ml de crema fresca

Crema doble de 125ml

1 cucharadita de extracto de vainilla

 

125ml (1/2 taza) de cuajada de limón

200 g de fresas, para terminar

floraciones comestibles (opcional)

 

Precaliente el horno a 180 ° C. Engrase y forre 2 latas de hornear de 15 cm con papel pergamino.

Batir la mantequilla y el azúcar de vaciado hasta que estén pálidos y cremosos. Agregue el extracto de vainilla, los huevos y la ralladura de limón y bata para combinar.

Tamiza la harina, la harina de almendra y la sal de auto crianza juntas. Agregue los ingredientes secos y la leche a la mezcla de huevo en etapas alternativas. Batir a baja velocidad para incorporar, sin sobremezclar.

Divida la mezcla en las latas y alise. Hornee durante 25-30 minutos, hasta que salga limpio un pincho. Enfriar durante 10 minutos en las latas antes de transferir a una rejilla para que se enfríe por completo.

Para la crema batida, coloca la crema fresca, la crema doble y la vainilla en un bol y bate hasta que se formen picos suaves.

Coloque la primera capa de esponja sobre un soporte para pasteles y extiéndala con cuajada de limón. Vierte más de 3 cucharadas colmadas de la crema y extiende suavemente sobre la cuajada. Coloque la segunda capa de pastel encima.

Cubra la parte superior y los lados del pastel con la crema restante. Termine con fresas y flores comestibles.

Esta deliciosa y exquisita tarta la conseguí hacer yo solo a base de leer y revistar antiguos libros de cocina. Como se puede ver y observar, a la par que apreciar o contemplar, los ingredientes son muy básicos, sencillos y realmente, y no es broma, fáciles de conseguir. Además, estos ingredientes no son nada caros, pues los podemos encontrar en cualquier supermercado, colmado, o tienda / local de barrio. Por eso es tan buena y recomendable porque está al alcance de todos los bolsillos, paladares  edades. Edades sí, porque no es peligroso además que con la supervison de un adulto dicha tasca o tarea para un menor no será de altos niveles de dificultad o complejidad. Además, esto sería una buena actividad en la que desempeñarse en familia. Una actividad familiar que tanto a grandes y pequeños podría endulzar una mañana, una tarde o cualquiera que sea la hora del día en que se haga. Y sin contar que luego, una vez hecha la tarta a los más pequeños les encantará comerla. Se puede servir como postre, como desayuno, como merienda. No importa bajo que condición está sea comida, si tienes hambre te lo quita y  si no tienes hambre te dará ganas de comer. Si te da pereza siempre a productos congelados o pan congelado para quitar el hambre.

 


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Publicado por el 17 Jul, 2018 | Publicar un comentario



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