Volcar con un kayak: por qué sucede y cómo actuar



Volcar con un kayak es una de las situaciones que más pánico nos produce cuando nos iniciamos en piragüismo.

De todas maneras no todos los kayaks vuelcan con la misma facilidad, incluso encontramos kayaks que ni queriendo vuelcan a la primera.

Según su usabilidad podemos dividir los tipos de kayaks en dos grupos: los Kayaks “cerrados”, donde vamos en el interior del kayak, y luego están los kayaks Autovaciables o “abiertos”, donde vamos sentados encima.

En los kayaks “cerrados” tendremos bastantes posibilidades de volcar si las condiciones son adversas. Conocer la técnica necesaria para volver a subir a un kayak de este tipo requiere unos conocimientos que se han de adquirir a través de un pequeño curso. Sin esos conocimientos difícilmente nos desenvolveremos al volcar con un kayak. Asimismo, lo ideal sería conocer la técnica del “Esquimotaje”, maniobra en la que volvemos a la posición inicial sin tener que salir nadando, y el uso del “Paddle float”.

También podemos diferenciar entre volcar con un kayak en un lago, en el mar o en un río. En las aguas mansas de un lago nos será mucho más fácil solucionar esta situación que en un río, donde será necesario dominar el esquimotaje.

Estos conocimientos son imprescindibles si disponemos de un kayak “cerrado” propio ya que con él navegaremos muchas veces solos y hemos de ser totalmente autónomos.

 

Volcar con un kayak de alquiler

No nos centraremos en este artículo en los Kayaks “cerrados”, ya que encontramos suficientes libros y artículos que ya hablan de ello.

Nos dirigiremos a todas aquellas personas que hacen kayak por primera vez, a personas que quieren disfrutar tan solo de un paseo en kayak sin la intención de poco más que volver a practicar de esta actividad un par de veces al año.

Personas que no van a comprar jamás un kayak y lo alquilarán en algún centro preparado para esta actividad. Esas personas de las que ningún libro de técnica en Piragüismo habla pero que comprenden el 90% del total de practicantes del piragüismo en nuestro país.

La persona a la que las únicas instrucciones que dispone para saber cómo actuar cuando vuelca con un kayak son las que obtiene (con suerte) del instructor que les alquila el kayak.

La persona que, sin haber practicado ninguna maniobra de rescate, sube al kayak y se aleja confiadamente hacia el horizonte.

 

Nuestra primera volcada

Las empresas que se dedican al alquiler de kayaks suelen proveer a sus clientes de kayaks muy estables y seguros. Estos suelen ser Kayaks Autovaciables.

Para el alquiler de kayaks “cerrados” se suele pedir algún conocimiento en Autorescate o dominar el “Esquimotaje”. Son pocas las personas que alquilan un kayak de este tipo ya que suelen disponer de su propio kayak.

Aun así los kayaks Autovaciables no están libres de provocarnos una volcada, sobre todo los kayaks individuales.

Volcar con un kayak por primera vez produce una la sensación de sorpresa muy impresionante. Hasta que no estamos flotando en el agua gracias al chaleco salvavidas no empezamos a recordar que nuestro planeta es la Tierra y que aún estamos vivos.

No recordamos el motivo que ha provocado la volcada e incluso creemos que ha sido sin ningún motivo. Por arte de magia hemos sentido una fuerza que nos giraba el kayak y nos arrastraba hacia el fondo del abismo subacuático. En nuestro cerebro se activan todas las señales de alarma y solo se piensa en sobrevivir. Nos intentamos coger al kayak pero es inútil…

En nuestro cerebro las neuronas se activan para superar al miedo aterrador de una sorpresa inesperada en un medio desconocido y mortal…

Cuando nos zambullimos en el agua, los primeros segundos parecen eternos y nos sentimos desubicados.

Cuando forzosamente nos tranquilizamos observamos a nuestro alrededor de forma instintiva. Vemos el kayak volcado y algunos de nuestros compañeros con mirada de sorpresa y a los otros riéndose. La pala ha desaparecido e incluso olvidamos que llevábamos una.

Nos dirigimos nadando hacia el kayak volcado y cuando lo alcanzamos nos damos cuenta que no recordamos ninguna de las instrucciones que nos dio la persona del alquiler.

 

Por qué vuelca un kayak

Los kayaks autovaciables de alquiler suelen tener un casco plano. Los diferentes tipos de casco se pueden consultar aquí >

Esta cualidad les proporciona una gran estabilidad en una lámina de agua tranquila. En el mar, sin embargo no nos deberíamos exponer jamás al oleaje con este tipo de kayak ya que las inclinaciones que se producen pueden provocarnos fácilmente la volcada.

Para volcar con un kayak es necesario que todo el bloque (kayak + persona) se incline lo suficiente para que la gravedad haga su trabajo.

Cuando nos iniciamos en kayak nuestro cuerpo suele ir rígido sobre el asiento. Aún desconocemos que es necesario entrenar el movimiento lateral de las caderas para compensar y equilibrar las inclinaciones que se producen en el kayak. Nuestro cuerpo debería actuar como un muelle ante las fuerzas que se producen sobre la embarcación. Y eso, o se practica y se asimila o no sale de manera espontánea.

Por otro lado también desconocemos la existencia de los “Apoyos” y “tracciones” con la pala. Estas son maniobras que ejercemos sobre el agua, diferentes a las paladas, y que solo se pueden aprender a través de algún curso. Habitualmente tan solo conocemos la palada hacia delante o hacia atrás.

 

El kayak lo volcamos nosotros

Una palada mal hecha, un apoyo instintivo intentando clavar la pala sobre el agua pensando que es un medio rígido, suelen ser los motivos habituales del desequilibrio.

Por otro lado, el centro de flotación de la embarcación puede estar más o menos cercano a nuestro centro de gravedad. El centro de flotación de la embarcación suele encontrarse por debajo de la línea de flotación del kayak, bajo el agua. Nuestro centro de gravedad suele encontrarse a la altura de la cadera cuando estamos sentados sobre el kayak.

Cuanta más distancia exista entre el centro de flotación del kayak y nuestro centro de gravedad más inestable será el conjunto. Además hemos de pensar que, a diferencia de los kayaks “cerrados” donde los centros de flotación y de gravedad están muy juntos, en los kayaks autovaciables existe una cámara de aire entre el fondo del casco y el asiento de la parte superior que aleja aún más los dos puntos.

Así pues, una persona de envergadura y alta, si además tiene un peso considerable provocará mucha más inestabilidad que una persona de corta estatura y ligera de peso sobre un mismo kayak.

Los tipos de kayaks suelen tener en cuenta el volumen de cada persona. Por lo tanto, un buen centro de alquiler de kayaks ha de disponer de embarcaciones para todos los perfiles de kayakistas.

 

Cómo desvolcar un kayak desde el agua

Después de volcar con un kayak, nuestro primer instinto es desvolcarlo levantándolo por uno de los lados. Después del primer intento vemos que apenas hemos podido levantar un palmo de kayak. Además, toda la fuerza que ejercemos sobre él también la ejercemos sobre nosotros y como estamos en un medio acuoso, nos hundimos. Después del segundo intento, aunque hemos hecho más fuerza, tampoco lo conseguimos.

¿Qué debemos hacer entonces si no tenemos al lado un alma caritativa sobre otro kayak que nos ayude a desvolcarlo?

 

El método más sencillo es subir por un lateral hasta situar nuestra panza sobre el kayak volcado, apoyándonos fuertemente y reptando sobre el kayak. Una vez estamos sobre el kayak debemos estirar nuestro brazo hasta coger con nuestra mano el lado opuesto. Nos podemos coger a la línea de vida, a un asa lateral si la tiene, a algún saliente, etc. Una vez lo tenemos bien cogido tan solo nos hemos de dejar caer hacia atrás. El kayak nos acompañará hasta quedar en la posición correcta.

En el caso de ser un kayak doble seremos los dos tripulantes los que subimos nuestra barriga sobre el kayak por el mismo lado.

 

¿Cómo subir de nuevo al kayak autovaciable?

Esta maniobra es un poco delicada, sobre todo en un kayak autovaciable individual. Además cada persona tiene una mayor o menor agilidad para realizar esta maniobra.

La maniobra puede asemejarse a subir por el lateral de una piscina cuyo borde se encuentra a un palmo sobre el agua. Si tenemos la suficiente agilidad para salir de la piscina por el borde, no tendremos ninguna dificultad para subir al kayak.

Pero si somos de aquellas personas que hemos de usar las escaleras para salir de la piscina, necesitaremos la ayuda de otra persona para subir al kayak. La otra persona nos ayudará situándose en el lado contrario al que estamos nosotros. Nos deberá coger el tirante del hombro de nuestro chaleco salvavidas. Así pues, ejerciendo una fuerza constante sobre la tira del chaleco nos ayudará a subir sin mucha dificultad.

Evidentemente, en un kayak doble no subiremos las dos personas por el mismo lado ya que podríamos volver a volcar el kayak de nuevo. Subiremos por lados opuestos.

 

A partir de entonces, nuestro cerebro habrá aprendido que volcar con un kayak Autovaciable ya no será jamás una situación sin solución.

 

¡Salud y kayak!


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Publicado por el 14 Abr, 2020 | Publicar un comentario



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